A salvo bajo la sombra
A quien vive cerca, al abrigo del Altísimo, se le promete amparo contra la emboscada, la enfermedad, el terror nocturno y la plaga del mediodía, con ángeles asignados a la tarea cotidiana de caminar. Al final habla nuestro Padre: porque se aferra a mí, yo le responderé.
91 1El que habita al abrigo del Altísimo descansará bajo la sombra del Todopoderoso.
2Diré de mi Padre: «Él es mi refugio y mi fortaleza, mi Padre, en quien confío».
3Ciertamente él te librará de la trampa del cazador y de la enfermedad mortal. 4Él te cubrirá con sus plumas, y bajo sus alas hallarás refugio; su fidelidad es tu escudo y tu baluarte. 5No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día, 6ni la enfermedad que acecha en la oscuridad, ni la plaga que devasta al mediodía. 7Caerán mil a tu lado, diez mil a tu diestra, pero a ti no llegará. 8Solo mirarás y verás el castigo de los impíos.
9Porque has hecho de mi Padre tu refugio—al Altísimo tu morada, 10ningún mal te alcanzará, ninguna plaga se acercará a tu tienda. 11Pues él ordenará a sus ángeles acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. a a v11 Cuando el tentador desafió a Jesús en el desierto, citó este mismo versículo, torciendo una promesa de la protección del Padre para convertirla en un reto. Jesús, el verdadero Hijo, confió en su Padre sin ponerlo a prueba. 12Con sus manos te sostendrán, para que no tropiece tu pie contra una piedra. 13Pisarás el león y la cobra; hollarás al leoncillo y a la serpiente.
14«Por cuanto se aferra a mí con amor, yo lo libraré; lo pondré en alto, porque conoce mi nombre. 15Me invocará, y yo le responderé; con él estaré en la angustia; lo libraré y lo honraré. 16De larga vida lo saciaré y le mostraré mi salvación».