Integridad dentro de mi casa
Salmo de David.
El código de conducta de un gobernante. Se compromete a no poner cosas vanas ante sus ojos, a acallar al que calumnia en secreto, a emplear solo a los fieles y a no dejar que ningún mentiroso habite en su casa, y cada mañana a limpiar la ciudad de malhechores.
101 1Del amor fiel del pacto y de la justicia cantaré; a ti, Padre mío, te haré música. 2Cuidaré de seguir el camino intachable. ¿Cuándo vendrás a mí? Andaré con integridad de corazón dentro de mi casa. 3No pondré delante de mis ojos cosa alguna sin valor. Aborrezco la obra de los que se apartan; no se aferrará a mí. 4El corazón perverso se apartará de mí; nada sabré del mal. 5Al que en secreto calumnia a su prójimo, a ese haré callar; al de ojos altivos y corazón soberbio no lo soportaré. 6Mis ojos están puestos en los fieles de la tierra, para que habiten conmigo; el que anda en el camino intachable me servirá. 7No habitará dentro de mi casa quien practica el engaño; no se mantendrá firme delante de mis ojos quien profiere mentiras. 8Cada mañana haré callar a todos los impíos de la tierra, extirpando de la ciudad de nuestro Padre a todo malhechor.