Nuestro Padre nunca falla
Si todos son culpables, ¿no valió nada el privilegio de Israel? Sí valió, pero nadie queda exento, y Pablo acumula citas para demostrarlo. El giro llega en el versículo veintiuno: aparte de la ley, nuestro Padre justifica gratuitamente por medio de Cristo, así que la jactancia ya no tiene dónde apoyarse.
3 1¿Qué ventaja tiene, entonces, el judío? ¿O de qué vale la circuncisión? 2Mucho, en todo sentido. En primer lugar, se les confiaron las palabras mismas de nuestro Padre. 3¿Qué, pues? Si algunos fueron infieles, ¿acaso su infidelidad anulará la fidelidad de nuestro Padre? 4¡De ninguna manera! Sea nuestro Padre veraz, aunque todo hombre sea mentiroso. Como está escrito: «Para que seas justificado en tus palabras, y venzas cuando seas juzgado.»
5Pero si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de nuestro Padre, ¿qué diremos? ¿Es injusto nuestro Padre al descargar su ira sobre nosotros? (Hablo en términos humanos.) 6¡De ninguna manera! Porque entonces, ¿cómo podría nuestro Padre juzgar al mundo? 7Pero si por mi mentira la verdad de nuestro Padre abundó para su gloria, ¿por qué aún soy juzgado como pecador? 8¿Y por qué no decir, como algunos nos calumnian afirmando que decimos: «Hagamos el mal para que venga el bien»? La condenación de ellos es justa.
No hay justo
9¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores? De ninguna manera; ya hemos acusado que tanto judíos como griegos, todos están bajo el dominio del pecado, 10como está escrito: «No hay justo, ni aun uno; 11no hay quien entienda; no hay quien busque a nuestro Padre. 12Todos se desviaron; a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. 13Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan.» «Veneno de serpientes hay debajo de sus labios. 14Su boca está llena de maldición y de amargura. 15Sus pies se apresuran para derramar sangre; 16quebranto y desventura hay en sus caminos; 17y no conocieron camino de paz. 18No hay temor de nuestro Padre delante de sus ojos.»
19Ahora bien, sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede sujeto al juicio de nuestro Padre. 20porque por las obras de la ley nadie será justificado delante de él; pues por medio de la ley es el conocimiento del pecado.
Justificados por la fe en Jesús
21Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de nuestro Padre, atestiguada por la Ley y los Profetas. 22esta justicia de nuestro Padre viene por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen, porque no hay distinción, 23por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de nuestro Padre, 24y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús. 25A quien nuestro Padre puso como sacrificio de propiciación mediante la fe en su sangre, para manifestar su justicia, por cuanto en su paciencia había pasado por alto los pecados cometidos anteriormente, 26para manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que tiene fe en Jesús.
27¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. 28Concluimos, pues, que el hombre es justificado por la fe, aparte de las obras de la ley. 29¿Es nuestro Padre solamente el Padre de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles? Sí, también de los gentiles, 30porque nuestro Padre es uno, y él justificará por la fe a los circuncidados, y por medio de la fe a los incircuncisos.
31¿Anulamos, pues, la ley por medio de esta fe? ¡De ninguna manera! Más bien confirmamos la ley.