Nuestro Padre acredita la fe como justicia
Pablo pone a prueba su argumento con Abraham, contado por justo antes de ser circuncidado y antes de que existiera la ley. La fe no es un pago que gana un salario; es confianza en nuestro Padre, que da vida a los muertos, y por eso los gentiles también pueden ser sus hijos.
4 1¿Qué, pues, diremos que ha hallado Abraham, nuestro antepasado según la carne? 2Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no delante de nuestro Padre. 3Pues ¿qué dice la Escritura? Abraham creyó a nuestro Padre, y le fue contado por justicia. a a v3 «Contado» es un término contable, pero nuestro Padre no es un frío contador. Abraham simplemente confió en él, y nuestro Padre miró sus manos vacías y lo declaró justo. 4Al que trabaja, no se le cuenta el salario como un regalo, sino como una deuda. 5Mas al que no trabaja, sino que confía en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia. 6Como también David habla de la bienaventuranza de la persona a quien nuestro Padre le acredita justicia, aparte de las obras: 7«Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos; 8bienaventurado el hombre a quien nuestro Padre jamás le tomará en cuenta el pecado.»
9¿Es esta bienaventuranza solamente para los circuncidados, o también para los incircuncisos? Decimos que a Abraham le fue contada la fe por justicia. 10¿Cómo, pues, le fue contada? ¿Estando circuncidado, o incircunciso? No estando circuncidado, sino estando incircunciso. 11Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia que tenía por la fe estando aún incircunciso, para ser padre de todos los que creen aun siendo incircuncisos, a fin de que también a ellos les sea acreditada la justicia, 12y padre de los circuncidados que no solamente son de la circuncisión, sino que también siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham estando aún incircunciso.
13Porque la promesa a Abraham y a su descendencia, de que sería heredero del mundo, no vino por medio de la ley, sino por medio de la justicia de la fe. 14Porque si los que viven según la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa. 15La ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.
16Por eso viene por la fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda la descendencia; no solo para los que están sujetos a la ley, sino también para los que comparten la fe de Abraham, quien es padre de todos nosotros,
17como está escrito: «Te he puesto por padre de muchas naciones», delante de nuestro Padre, a quien creyó, el cual da vida a los muertos y llama a la existencia las cosas que no existen. 18El cual creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas naciones, conforme a lo que se le había dicho: «Así será tu descendencia.»
19Y no se debilitó en la fe al considerar su propio cuerpo, que ya estaba como muerto —tenía casi cien años—, ni el vientre sin vida de Sara. 20No dudó, por incredulidad, de la promesa de nuestro Padre, sino que se fortaleció en la fe, dando gloria a nuestro Padre, 21plenamente convencido de que lo que nuestro Padre había prometido era también poderoso para cumplirlo. 22Por eso, «le fue contado por justicia.» 23Pero las palabras «le fue contado» no se escribieron solamente por causa de él, 24sino también por causa de nosotros, a quienes ha de ser contado; los que confiamos en aquel que levantó de los muertos a nuestro Señor Jesús, 25el cual fue entregado por nuestros pecados, y resucitado para justificarnos delante de nuestro Padre.