Seguro a la sombra
91 1 El que habita al abrigo del Altísimo reposará bajo la sombra del Todopoderoso.
2 Diré de mi Padre: «Él es mi refugio y mi fortaleza, mi Padre, en quien confío.»
3 Ciertamente él te librará de la trampa del cazador y de la peste mortal. 4 Con sus plumas te cubrirá, y bajo sus alas hallarás refugio; su fidelidad es tu escudo y tu baluarte. 5 No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día, 6 ni la peste que acecha en las tinieblas, ni la plaga que devasta al mediodía. 7 Mil caerán a tu lado, diez mil a tu diestra, pero a ti no se acercará. 8 Solo mirarás con tus ojos y verás el castigo de los impíos.
9 Porque has puesto a mi Padre por tu refugio— al Altísimo por tu morada— 10 ningún mal te sobrevendrá, ni plaga se acercará a tu tienda. 11 Pues él mandará a sus ángeles acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos. a a v11 Cuando el tentador desafió a Jesús en el desierto, citó precisamente este versículo, torciendo una promesa de la protección del Padre para convertirla en un reto. Jesús, el verdadero Hijo, confió en su Padre sin ponerlo a prueba. 12 En sus manos te sostendrán, para que no tropiece tu pie contra ninguna piedra. 13 Pisarás al león y a la cobra; hollarás al leoncillo y a la serpiente.
14 «Por cuanto se aferra a mí con amor, yo lo libraré; lo pondré en alto, porque conoce mi nombre. 15 Me invocará, y yo le responderé; con él estaré en la angustia; lo libraré y lo honraré. 16 Lo saciaré de larga vida y le mostraré mi salvación.»