Ningún otro dios
La obediencia trae lluvia, cosechas, paz y a su Padre caminando entre ellos; el rechazo trae una disciplina creciente, siete veces más y otra vez siete, que termina en exilio y una tierra vacía. Aun entonces, si confiesan, él recuerda el pacto, porque sigue siendo su Padre.
26 1«No os hagáis ídolos inútiles, ni os levantéis imagen tallada ni columna sagrada, ni pongáis en vuestra tierra piedra esculpida para inclinaros ante ella; porque yo soy vuestro Padre.
2«Guardaréis mis días de reposo y reverenciaréis mi santuario; yo soy vuestro Padre.
3«Si andáis en mis estatutos y guardáis mis mandamientos y los ponéis por obra, 4yo daré la lluvia en su tiempo; la tierra dará su fruto, y los árboles del campo darán su fruto. 5La trilla alcanzará a la vendimia, y la vendimia alcanzará a la siembra; comeréis vuestro pan hasta saciaros y habitaréis seguros en vuestra tierra.
6«Yo daré paz en la tierra; os acostaréis, y no habrá quien os espante. Quitaré de la tierra las fieras dañinas, y ninguna espada pasará por vuestra tierra. 7Perseguiréis a vuestros enemigos, y caerán a espada delante de vosotros. 8Cinco de vosotros perseguirán a cien, y cien de vosotros perseguirán a diez mil; vuestros enemigos caerán a espada delante de vosotros.
9«Me volveré hacia vosotros, os haré fecundos, os multiplicaré y confirmaré mi pacto con vosotros. 10Comeréis todavía del grano añejo, guardado largo tiempo, y tendréis que sacarlo para dar lugar al nuevo. 11Pondré mi morada en medio de vosotros, y mi corazón no os rechazará. 12Andaré entre vosotros y seré vuestro Padre, y vosotros seréis mis hijos. 13Yo soy vuestro Padre, que os saqué de la tierra de Egipto para que no fueseis más esclavos de los egipcios. Rompí las barras de vuestro yugo y os hice andar erguidos.
La disciplina del Padre
14«Pero si no me escucháis y no ponéis por obra todos estos mandamientos, 15si rechazáis mis estatutos y vuestra alma desprecia mis normas, no cumpliendo todos mis mandamientos, sino quebrantando mi pacto, 16entonces yo también haré esto con vosotros: traeré sobre vosotros terror repentino, enfermedad consuntiva y fiebre que destruyen los ojos y agotan la vida. En vano sembraréis vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán. 17Pondré mi rostro contra vosotros: seréis derrotados delante de vuestros enemigos, os dominarán los que os aborrecen, y huiréis sin que nadie os persiga.
18«Y si aun con esto no me escucháis, os disciplinaré siete veces más por vuestros pecados, 19y quebrantaré la soberbia de vuestra fuerza, y haré vuestro cielo como hierro y vuestra tierra como bronce. 20Vuestra fuerza se consumirá en vano: vuestra tierra no dará su fruto, y los árboles de la tierra no darán su fruto.
21«Si andáis en contra de mí y no queréis escucharme, añadiré sobre vosotros golpes siete veces más por vuestros pecados. 22Enviaré contra vosotros fieras del campo, que os arrebatarán vuestros hijos, exterminarán vuestro ganado, os reducirán a pocos y dejarán desiertos vuestros caminos.
23«Si ni aun con esto os volvéis a mí, y seguís andando en contra de mí, 24entonces yo también andaré en contra de vosotros y os heriré, yo también, siete veces por vuestros pecados. 25Traeré sobre vosotros espada, que vengará el pacto. Cuando os reunáis en vuestras ciudades, enviaré plaga entre vosotros, y seréis entregados en manos del enemigo. 26Cuando yo os quebrante el sustento del pan, diez mujeres cocerán vuestro pan en un solo horno y os lo darán racionado por peso; comeréis y no os saciaréis.
27«Y si a pesar de esto no me escucháis, sino que seguís andando en contra de mí, 28entonces yo andaré en contra de vosotros con furor, y yo mismo os disciplinaré siete veces más por vuestros pecados. 29Comeréis la carne de vuestros hijos, y comeréis la carne de vuestras hijas. 30Destruiré vuestros lugares altos, derribaré vuestros altares de incienso, amontonaré vuestros cadáveres sobre los cadáveres de vuestros ídolos, y todo mi ser os aborrecerá. 31Convertiré vuestras ciudades en ruinas, asolaré vuestros santuarios, y no aspiraré vuestros aromas agradables. 32Yo mismo asolaré la tierra; y se pasmarán ante ella vuestros enemigos que en ella se establezcan. 33Os esparciré entre las naciones y desenvainaré la espada en pos de vosotros; vuestra tierra quedará asolada, y vuestras ciudades en ruinas. 34Entonces la tierra gozará de sus días de reposo todos los días de su desolación, mientras vosotros estéis en la tierra de vuestros enemigos; entonces descansará la tierra y gozará de sus días de reposo. 35Todos los días que esté asolada, descansará, el reposo que le faltó en vuestros días de reposo mientras habitabais en ella.
36«En cuanto a los que queden de vosotros, pondré desaliento en sus corazones en las tierras de sus enemigos. El sonido de una hoja movida por el viento los perseguirá; huirán como de la espada y caerán sin que nadie los persiga. 37Tropezarán unos con otros como si huyeran de la espada, sin que nadie los persiga, y no tendréis fuerza para manteneros en pie delante de vuestros enemigos. 38Pereceréis entre las naciones, y la tierra de vuestros enemigos os tragará. 39Y los que queden de vosotros se consumirán por su iniquidad en las tierras de vuestros enemigos; también por la iniquidad de sus padres se consumirán con ellos.
40«Pero si confiesan su iniquidad y la iniquidad de sus padres, en la traición que cometieron contra mí, y también que anduvieron en hostilidad contra mí, 41de modo que yo también anduve en contra de ellos y los llevé a la tierra de sus enemigos; si entonces se humilla su corazón incircunciso y pagan por su iniquidad, a a v41 Corazón incircunciso: un corazón cerrado y endurecido, que aún no se ha rendido a Dios, tomado de la circuncisión como señal del pacto de pertenencia a él. 42yo me acordaré de mi pacto con Jacob, y también de mi pacto con Isaac, y también de mi pacto con Abraham, y me acordaré de la tierra. 43La tierra será abandonada por ellos, y gozará de sus días de reposo mientras esté asolada sin ellos; y ellos pagarán por su iniquidad, por cuanto despreciaron mis normas y su corazón rechazó mis estatutos. 44Aun con todo esto, mientras estén en la tierra de sus enemigos, no los desecharé ni los rechazaré hasta destruirlos y quebrantar mi pacto con ellos, porque yo soy su Padre. 45Por ellos me acordaré del pacto con sus antepasados, a quienes saqué de la tierra de Egipto a los ojos de las naciones, para ser su Padre: yo soy vuestro Padre».
46Estos son los estatutos, las normas y las leyes que nuestro Padre estableció entre él y los hijos de Israel en el monte Sinaí, por medio de Moisés.