Una segunda oportunidad
La palabra de nuestro Padre llega por segunda vez y Jonás va, caminando un día dentro de Nínive para anunciar que en cuarenta días será destruida. Toda la ciudad cree, el rey deja su trono por el cilicio y la ceniza, y al ver que se vuelven, Dios no los destruye.
3 1Entonces la palabra de nuestro Padre vino a Jonás por segunda vez:
2«Levántate, ve a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama el mensaje que yo te doy.»
3Jonás se levantó y fue a Nínive, conforme a la palabra de nuestro Padre. Nínive era una ciudad enorme: tres días para recorrerla. 4Jonás caminó un día por la ciudad y proclamó: «¡Cuarenta días más, y Nínive será trastornada!» a a v4 «Trastornada» lleva un doble sentido deliberado: puede significar destruida o transformada, una ironía que el resto del capítulo cumple.
5Los habitantes de Nínive creyeron a Dios. Proclamaron ayuno y se vistieron de cilicio, desde el mayor hasta el menor.
6Cuando la noticia llegó al rey de Nínive, se levantó de su trono, se quitó su manto, se cubrió de cilicio y se sentó en ceniza. 7Y mandó proclamar en Nínive, por decreto del rey y de sus nobles: Que ninguna persona ni animal, ni ganado ni rebaño, pruebe cosa alguna; que no pasten ni beban agua. 8Que las personas y los animales se cubran de cilicio, y que todos clamen a Dios con todas sus fuerzas. Que cada uno se aparte de su mal camino y de la violencia que hay en sus manos. 9¿Quién sabe? Quizá Dios se vuelva y cambie de parecer, y aparte el ardor de su ira, para que no perezcamos.
10Cuando Dios vio lo que hicieron—que se apartaron de su mal camino—Dios cambió de parecer respecto al desastre que había amenazado traer sobre ellos, y no lo hizo.