La sabiduría ilumina el rostro
La sabiduría aconseja cautela ante un rey que hace lo que quiere. Nadie controla el viento ni el día de la muerte. Las sentencias demoradas envalentonan el mal, y los justos a menudo reciben lo que merecen los malvados. El Maestro recomienda disfrutar, y admite que la obra de Dios no se puede descubrir.
8 1¿Quién como el sabio? ¿Quién sabe qué significan las cosas? La sabiduría de una persona ilumina su rostro, y la dureza de su semblante se transforma.
2Guarda el mandato del rey, te digo, a causa del juramento que hiciste ante Dios.
Cómo proceder ante el poder del rey
3No te apresures a salir de su presencia, ni te obstines en un asunto malo, porque el rey hace todo cuanto le place. 4Pues la palabra del rey posee suprema autoridad, ¿y quién puede decirle: «¿Qué haces?»? 5El que guarda el mandamiento no conoce el mal; el corazón sabio conoce el tiempo y el modo. 6Todo asunto tiene su tiempo y su modo, aunque el mal del hombre pese gravemente sobre él. 7Pues nadie sabe lo que ha de venir, ¿y quién le puede decir cómo será? 8Nadie domina el viento para retenerlo, ni el día de la muerte. Nadie queda libre en esa guerra, y la maldad no librará a los que la practican. 9Todo esto vi, entregando mi corazón a cada obra que se hace bajo el sol: un tiempo en que una persona domina a otra para su daño.
Cuando la justicia parece tardar
10Entonces vi a los impíos sepultados y llevados al descanso; iban y venían del lugar santo, y eran elogiados en la ciudad donde así habían obrado. También esto es pasajero. a a v10 El lugar santo se refiere al templo de Jerusalén. 11Como la sentencia contra la mala obra no se ejecuta con prontitud, el corazón de la gente se dispone por completo a hacer el mal. 12Aunque el pecador haga el mal cien veces y aun así viva mucho tiempo, yo sé que les irá bien a los que temen a Dios, a los que temen delante de él. 13A los impíos no les irá bien, ni alargarán sus días como una sombra, pues no temen a Dios.
14Algo pasajero sucede en la tierra: hay justos que reciben lo que merecen los impíos, e impíos que reciben lo que merecen los justos. Dije que también esto es pasajero. 15Así que alabé el gozo: no hay nada mejor para una persona bajo el sol que comer, beber y alegrarse. Esto le acompaña en su trabajo, en los días de vida que Dios le dio bajo el sol.
16Cuando dispuse mi corazón para conocer la sabiduría y observar la labor que se hace en la tierra, aunque los ojos de uno no vean sueño ni de día ni de noche, 17entonces vi toda la obra de Dios: nadie puede descubrir la obra que se hace bajo el sol. Por más que la busque con empeño, no la hallará; y aunque el sabio afirme conocerla, no la puede descubrir.