Lo que permanece
Mejor un funeral que una fiesta, pues los vivos toman en serio la muerte. La reprensión vale más que la adulación, la paciencia más que el orgullo, y los extremos en cualquier dirección destruyen a una persona. El Maestro buscó la sabiduría y admite que siguió fuera de su alcance: Dios hizo rectas a las personas; ellas inventaron artimañas.
7 1Mejor es el buen nombre que el perfume fino, y el día de la muerte que el día del nacimiento. 2Mejor es ir a la casa del luto que ir a la casa del banquete, porque aquel es el fin de todos, y los que viven deben tomarlo a pecho. 3Mejor es la tristeza que la risa, porque el rostro afligido hace bien al corazón. 4El corazón de los sabios está en la casa del luto, pero el corazón de los necios está en la casa del placer. 5Mejor es oír la reprensión del sabio que oír la canción de los necios. 6Porque como el crepitar de los espinos debajo de la olla, así es la risa del necio. También esto es fugaz. 7Ciertamente la opresión convierte al sabio en necio, y el soborno corrompe el corazón. 8Mejor es el fin de un asunto que su comienzo, y mejor es el espíritu paciente que el espíritu altivo. 9No te apresures en tu espíritu a enojarte, porque el enojo reposa en el seno de los necios. 10No digas: «¿Por qué fueron los días pasados mejores que estos?». Porque no es por sabiduría que preguntas esto. 11Buena es la sabiduría con una herencia, una ventaja para los que ven el sol. a a v11 «Los que ven el sol» es una expresión hebrea para los vivos: los que aún están con vida. 12Porque la sabiduría es un refugio, así como lo es el dinero, pero la ventaja del conocimiento es esta: la sabiduría preserva la vida del que la posee. 13Considera la obra de Dios: ¿quién podrá enderezar lo que él ha torcido? 14En el día de la prosperidad alégrate, y en el día de la adversidad considera: Dios ha hecho tanto lo uno como lo otro, de modo que nadie puede descubrir nada de lo que vendrá después de él.
15En mis días fugaces lo he visto todo: a un justo que perece en su justicia, y a un malvado que vive largamente en su maldad. 16No seas demasiado justo, ni te hagas demasiado sabio; ¿por qué habrías de destruirte a ti mismo? 17No seas demasiado malvado, ni seas insensato; ¿por qué habrías de morir antes de tu tiempo? 18Bueno es que aferres esto, y que no sueltes aquello tampoco, porque el que teme a Dios saldrá bien de todo. 19La sabiduría hace al sabio más fuerte que diez gobernantes que hay en una ciudad. 20Ciertamente no hay en la tierra ningún justo que haga el bien y nunca peque. 21Tampoco tomes a pecho todo lo que la gente dice, no sea que oigas a tu siervo maldecirte, 22porque tu propio corazón sabe que muchas veces tú mismo has maldecido a otros. 23Todo esto lo probé con sabiduría. Dije: «He de ser sabio»; pero estaba fuera de mi alcance. 24Todo lo que existe está lejos y es profundo, muy profundo; ¿quién podrá descubrirlo? 25Volví mi corazón para conocer, explorar y buscar la sabiduría y la razón de las cosas, y para conocer la maldad de la insensatez y la insensatez que es locura. 26Hallo que la mujer es más amarga que la muerte: su corazón es trampas y redes, y sus manos, cadenas. El que es bueno delante de Dios escapa de ella; el pecador queda atrapado por ella.
27«Mira, esto es lo que he hallado», dice el Maestro, «sumando una cosa a otra para hallar la razón, 28la cual mi alma siguió buscando pero no la encontró. Un hombre entre mil hallé, pero una mujer entre todas estas no la hallé. 29Mira, solo esto he hallado: que Dios hizo recto al ser humano, pero ellos buscaron muchas artimañas».