Servir a los amos como hermanos
Instrucciones a los esclavos y luego un retrato de maestros que tratan la piedad como fuente de ganancia. El contentamiento es la verdadera ganancia, y el afán por el dinero ha traspasado a algunos. Pablo encarga a Timoteo pelear la buena batalla, y dice a los ricos que esperen en nuestro Padre y no en las riquezas.
6 1Todos los que están bajo el yugo de la esclavitud tengan a sus propios amos por dignos de todo respeto, para que no se hable mal del nombre de nuestro Padre ni de la enseñanza. 2Los que tienen amos creyentes no les falten al respeto por ser hermanos; al contrario, sírvanles mejor, porque los que reciben el beneficio son creyentes y amados. Enseña y exhorta estas cosas.
La falsa enseñanza da fruto amargo
3Si alguno enseña otra cosa y no está de acuerdo con las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo y con la enseñanza que corresponde a la devoción a Dios, 4es un engreído que nada sabe, sino que está enfermo de obsesión por discusiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, calumnias y malas sospechas, 5y conflictos constantes entre gente de mente corrompida y privada de la verdad, que piensa que la devoción a Dios es un medio de ganancia.
6Ahora bien, la piedad acompañada de contentamiento es una gran ganancia, 7porque nada trajimos a este mundo, y nada podemos sacar de él. 8Pero si tenemos alimento y ropa, estaremos contentos con esto. 9En cambio, los que quieren enriquecerse caen en tentación, en un lazo y en muchos deseos insensatos y dañinos que hunden a la gente en la ruina y en la perdición. 10El amor al dinero es raíz de toda clase de males; por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han atravesado con muchos dolores.
Pelea la buena batalla de la fe
11Pero tú, hombre de nuestro Padre, huye de todo esto. Sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la perseverancia y la mansedumbre. a a v11 «Hombre de nuestro Padre» traduce una frase que otras Biblias vierten como «hombre de Dios»: nombra a Timoteo como uno que pertenece al Padre, y no meramente a una deidad distante. 12Pelea la buena batalla de la fe; echa mano de la vida eterna a la cual fuiste llamado, habiendo hecho la buena confesión delante de muchos testigos. 13Te encargo delante de nuestro Padre, que da vida a todas las cosas, y delante de Cristo Jesús, que dio testimonio de la buena confesión delante de Poncio Pilato, b b v13 La «buena confesión» de Jesús ante Pilato fue su valiente declaración de que él es rey y de que vino a dar testimonio de la verdad (véase Juan 18:33-37). 14que guardes el mandamiento sin mancha e irreprensible hasta que aparezca nuestro Señor Jesucristo, 15lo cual a su debido tiempo hará ver el bienaventurado y único Soberano, el Rey de reyes y Señor de señores. 16Solo él es inmortal y habita en luz inaccesible, a quien ninguno ha visto ni puede ver. A él sean la honra y el dominio eterno. Amén.
17A los ricos de este mundo presente, diles que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas inciertas, sino en nuestro Padre, que nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos. 18Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, generosos y dispuestos a compartir, 19atesorando para sí un buen fundamento para el futuro, a fin de echar mano de la vida que es verdaderamente vida.
20Timoteo, guarda lo que se te ha confiado. Evita las palabrerías vanas y profanas y las contradicciones de la falsamente llamada ciencia, 21que, al profesarla, algunos se han desviado de la fe. La gracia sea con todos ustedes.