Honra a la familia que te rodea
La iglesia debe ser tratada como la familia de nuestro Padre: a los ancianos como a padres y a las jóvenes como a hermanas. Luego vienen normas prácticas: qué viudas sostiene la iglesia y cuáles deben volver a casarse, honra y protección para los ancianos, reprensión pública para el pecado persistente, y vino para el estómago de Timoteo.
5 1No reprendas con dureza al anciano, sino aconséjalo como a un padre; y a los más jóvenes, como a hermanos; 2a las ancianas, como a madres; y a las jóvenes, como a hermanas, con toda pureza.
3Honra a las viudas que verdaderamente lo son. 4Pero si una viuda tiene hijos o nietos, que estos aprendan primero a mostrar devoción hacia su propia familia, correspondiendo a sus padres, porque esto agrada a nuestro Padre. 5La verdadera viuda, la que ha quedado sola, pone su esperanza en nuestro Padre, y persevera noche y día en súplicas y oraciones. 6Pero la viuda que vive entregada a los placeres, viviendo está muerta. 7Manda también estas cosas, para que sean irreprensibles. 8Si alguno no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo.
9Que sea inscrita una viuda solo si tiene al menos sesenta años y ha sido fiel a un solo esposo, 10y si tiene testimonio de buenas obras: si crió hijos, hospedó a los forasteros, lavó los pies de los santos, socorrió a los afligidos y se dedicó a toda buena obra.
11Pero no admitas a las viudas más jóvenes; porque cuando sus deseos las apartan de Cristo, quieren casarse, 12y así atraen sobre sí condenación por haber dejado a un lado su primer compromiso. a a v12 «Su primer compromiso» se refiere a la promesa que hicieron de servir a Cristo y a la iglesia cuando fueron inscritas en la lista de las viudas. 13Además aprenden a ser ociosas, yendo de casa en casa; y no solo ociosas, sino también chismosas y entrometidas, hablando lo que no deben. 14Por eso quiero que las viudas más jóvenes se casen, tengan hijos, gobiernen su casa y no den al adversario ninguna ocasión de calumnia. 15Porque algunas ya se han apartado en pos de Satanás. 16Si alguna mujer creyente tiene viudas entre sus parientes, que las sostenga, y que no se cargue a la iglesia, para que esta pueda sostener a las que verdaderamente son viudas.
17Los ancianos que gobiernan bien son dignos de doble honor, especialmente los que se esfuerzan en predicar y enseñar. 18Pues la Escritura dice: «No pondrás bozal al buey que trilla el grano», y: «El obrero es digno de su salario».
19No admitas ninguna acusación contra un anciano, sino con el testimonio de dos o tres testigos. 20A los que persisten en el pecado, repréndelos delante de todos, para que los demás tengan temor.
21Te encargo solemnemente delante de nuestro Padre, de Cristo Jesús y de los ángeles escogidos, que guardes estas instrucciones sin prejuicio, sin hacer nada por favoritismo. 22No impongas las manos a nadie con ligereza, ni participes en pecados ajenos; consérvate puro.
23Ya no bebas solo agua, sino toma un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades.
24Los pecados de algunas personas son evidentes, y van delante de ellas al juicio; a otras, en cambio, sus pecados les siguen después. 25De igual manera, las buenas obras son evidentes; y las que no lo son, no pueden quedar ocultas.