Herederos de la gracia del Padre
Antes eran necios, desobedientes y se odiaban unos a otros; lo que cambió fue la misericordia de nuestro Padre, el lavamiento del nuevo nacimiento y el Espíritu derramado, no obras suyas, haciéndolos herederos. Por tanto: buenas obras, nada de disputas sobre la ley, y a quien causa divisiones, advertirle dos veces y luego apartarse.
3 1Recuérdales que se sometan a los gobernantes y a las autoridades, que obedezcan y que estén dispuestos para toda buena obra, 2que no calumnien a nadie, que eviten las contiendas, que sean amables y que muestren total consideración con todos. 3Porque también nosotros fuimos en otro tiempo insensatos, desobedientes, engañados, esclavos de diversos deseos y placeres, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, aborreciéndonos unos a otros. 4Pero cuando se manifestó la bondad y el amor entrañable de nuestro Padre, nuestro Salvador, a a v4 Aquí «Salvador» nombra a nuestro Padre mismo: la fuente de la salvación, que nos salva por medio de su Hijo y por su Espíritu (versículos 5-6). 5él nos salvó, no por obras de justicia que hubiéramos hecho nosotros, sino por su misericordia, mediante el lavamiento del nuevo nacimiento y la renovación del Espíritu Santo, 6el cual derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo, nuestro Salvador, 7para que, justificados por su gracia, llegáramos a ser herederos en la esperanza de la vida eterna. 8Palabra fiel es esta: quiero que insistas en estas cosas, para que los que confían en nuestro Padre procuren dedicarse a las buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles para todos.
9Pero evita las controversias necias, las genealogías, las disputas y las contiendas acerca de la ley, porque son inútiles y sin provecho. 10Al hombre que causa divisiones amonéstalo una vez, y luego una segunda vez; después de eso, no tengas más trato con él, 11sabiendo que tal persona está pervertida y peca; ella misma se ha condenado.
Palabras finales y saludos
12Cuando te envíe a Artemas o a Tíquico, esfuérzate por venir a verme a Nicópolis, porque he decidido pasar allí el invierno. 13Encamina con diligencia a Zenas, el intérprete de la ley, y a Apolos; procura que nada les falte. 14Que también los nuestros aprendan a dedicarse a las buenas obras, atendiendo las necesidades urgentes, para que no sean improductivos.
15Todos los que están conmigo te saludan. Saluda a los que nos aman en la fe. La gracia sea con todos vosotros.