Un cántico nuevo
Salmo.
Un canto de victoria por algo ya consumado: la salvación que nuestro Padre ganó con su propio brazo y mostró abiertamente ante las naciones que miraban, cumpliendo su fidelidad con Israel. Luego empiezan los instrumentos, y los ríos aplauden y los montes cantan, porque él viene a juzgar con equidad.
98 1Cantad a nuestro Padre un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas; su diestra y su santo brazo le han dado la victoria de la salvación. 2Nuestro Padre ha dado a conocer su salvación; ha revelado su justicia a la vista de las naciones. 3Se ha acordado de su amor fiel y de su fidelidad para con la casa de Israel; todos los confines de la tierra han visto la salvación de nuestro Padre.
4Aclamad con júbilo a nuestro Padre, toda la tierra; prorrumpid en cánticos de alegría y entonad alabanzas. 5Cantad alabanzas a nuestro Padre con el arpa, con el arpa y el sonido de la melodía. 6Con trompetas y el sonido del cuerno, aclamad con júbilo delante del Rey, nuestro Padre.
7Ruja el mar, y todo lo que hay en él; el mundo y todos los que en él habitan. 8Batan palmas los ríos; canten juntos de gozo los montes, 9delante de nuestro Padre, porque viene a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con equidad.