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Salmos 77

Libro

Asaf clama en la oscuridad

Al director del coro; según Jedutún. Salmo de Asaf.

Asaf no puede dormir ni hablar, y pregunta lo que la gente suele temer preguntar: ¿se ha acabado el amor de su Padre, ha olvidado cómo tener misericordia? Nada cambia salvo su memoria. Recuerda a propósito el mar, donde el camino era real y las huellas invisibles.

Capítulo 77.

Clamo en voz alta a nuestro Padre; mi voz se eleva a nuestro Padre, para que me oiga. En el día de mi angustia busqué al Padre soberano; de noche mi mano permanecía extendida y no se cansaba; mi alma rehusaba ser consolada. Me acuerdo de nuestro Padre, y gimo; medito, y mi espíritu desfallece.

Mantuviste abiertos mis párpados; estaba tan turbado que no podía hablar. Consideré los días de antaño, los años de tiempos pasados. Recordé mi canción en la noche; medité en mi corazón, y mi espíritu inquiría: «¿Rechazará el Padre soberano para siempre, y jamás volverá a mostrar su favor? ¿Ha cesado para siempre su amor fiel? ¿Se ha terminado su promesa para todas las generaciones? ¿Se ha olvidado nuestro Padre de tener misericordia? ¿Ha retenido con ira su compasión?»

Entonces dije: «Este es mi ruego: los años de la diestra del Altísimo». a a v10 El ruego se dirige a los años pasados, cuando la poderosa mano del Altísimo obró con poder a favor de su pueblo. Recordaré las obras de nuestro Padre; sí, recordaré tus maravillas de antaño. Meditaré en toda tu obra, y consideraré tus proezas. Santo es tu camino, nuestro Padre. ¿Qué dios es tan grande como nuestro Padre? Tú eres nuestro Padre que hace maravillas; has dado a conocer tu poder entre los pueblos. Con tu brazo redimiste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José.

Las aguas te vieron, nuestro Padre; las aguas te vieron y se estremecieron; hasta los abismos temblaron. Las nubes derramaron agua; los cielos retumbaron con truenos; tus saetas destellaron por todas partes. El estruendo de tu trueno rodó a través del torbellino; tus relámpagos alumbraron el mundo; la tierra tembló y se estremeció. Por el mar fue tu camino, tu senda por las grandes aguas; y sin embargo, tus huellas no se vieron. Guiaste a tu pueblo como a un rebaño por mano de Moisés y de Aarón.

A young man reading the Father's Heart Bible print edition in a coffee shop Ya impreso

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