Asaf clama en la oscuridad
Al director del coro; según Jedutún. Salmo de Asaf.
Asaf no puede dormir ni hablar, y pregunta lo que la gente suele temer preguntar: ¿se ha acabado el amor de su Padre, ha olvidado cómo tener misericordia? Nada cambia salvo su memoria. Recuerda a propósito el mar, donde el camino era real y las huellas invisibles.
77 1Clamo en voz alta a nuestro Padre; mi voz se eleva a nuestro Padre, para que me oiga. 2En el día de mi angustia busqué al Padre soberano; de noche mi mano permanecía extendida y no se cansaba; mi alma rehusaba ser consolada. 3Me acuerdo de nuestro Padre, y gimo; medito, y mi espíritu desfallece.
4Mantuviste abiertos mis párpados; estaba tan turbado que no podía hablar. 5Consideré los días de antaño, los años de tiempos pasados. 6Recordé mi canción en la noche; medité en mi corazón, y mi espíritu inquiría: 7«¿Rechazará el Padre soberano para siempre, y jamás volverá a mostrar su favor? 8¿Ha cesado para siempre su amor fiel? ¿Se ha terminado su promesa para todas las generaciones? 9¿Se ha olvidado nuestro Padre de tener misericordia? ¿Ha retenido con ira su compasión?»
10Entonces dije: «Este es mi ruego: los años de la diestra del Altísimo». a a v10 El ruego se dirige a los años pasados, cuando la poderosa mano del Altísimo obró con poder a favor de su pueblo. 11Recordaré las obras de nuestro Padre; sí, recordaré tus maravillas de antaño. 12Meditaré en toda tu obra, y consideraré tus proezas. 13Santo es tu camino, nuestro Padre. ¿Qué dios es tan grande como nuestro Padre? 14Tú eres nuestro Padre que hace maravillas; has dado a conocer tu poder entre los pueblos. 15Con tu brazo redimiste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José.
16Las aguas te vieron, nuestro Padre; las aguas te vieron y se estremecieron; hasta los abismos temblaron. 17Las nubes derramaron agua; los cielos retumbaron con truenos; tus saetas destellaron por todas partes. 18El estruendo de tu trueno rodó a través del torbellino; tus relámpagos alumbraron el mundo; la tierra tembló y se estremeció. 19Por el mar fue tu camino, tu senda por las grandes aguas; y sin embargo, tus huellas no se vieron. 20Guiaste a tu pueblo como a un rebaño por mano de Moisés y de Aarón.