Sed de ti
Salmo de David, cuando estaba en el desierto de Judá.
Escrito en el desierto de Judá, donde la sed es literal. David la traslada: todo su cuerpo anhela a su Padre como la tierra seca desea el agua, y llama al amor del pacto mejor que la vida misma, mientras lo recuerda durante las vigilias de la noche.
63 1Padre mío, tú eres mi Padre; con todo mi corazón te busco. Mi alma tiene sed de ti, todo mi ser te anhela, en tierra seca y agotada donde no hay agua. 2Así te he contemplado en el santuario y he visto tu poder y tu gloria. 3Porque tu amor fiel es mejor que la vida, mis labios te alabarán. 4Así te bendeciré mientras viva; en tu nombre alzaré mis manos. 5Mi alma queda satisfecha como con el más rico de los manjares, y con labios jubilosos mi boca te alaba.
6Cuando me acuerdo de ti en mi lecho, y medito en ti durante las largas horas de la noche. 7Porque tú has sido mi ayuda, y a la sombra de tus alas canto de alegría. 8Mi alma se aferra a ti; tu diestra me sostiene firmemente.
9Pero los que buscan destruir mi vida descenderán a las profundidades de la tierra. 10Serán entregados al filo de la espada; serán comida de los chacales. 11Pero el rey se alegrará en nuestro Padre; todos los que juran por nuestro Padre se regocijarán, porque las bocas de los mentirosos serán acalladas.