Mi alma espera
Al músico principal; para Jedutún. Salmo de David.
David espera en silencio solo a su Padre mientras otros lo embisten como a una pared inclinada, bendiciéndolo en voz alta y maldiciéndolo por dentro. Pone en la balanza a humildes y poderosos y los encuentra más livianos que un soplo; luego invita a todos los demás a derramar también su corazón.
62 1Solo en mi Padre reposa en silencio mi alma; de él viene mi salvación. 2Solo él es mi roca y mi salvación, mi fortaleza; jamás seré grandemente sacudido. 3¿Hasta cuándo asaltaréis a un hombre, derribándolo todos, como pared inclinada, como cerca a punto de caer? 4Solo planean derribarlo de su alta posición; se deleitan en la mentira. Con la boca bendicen, pero por dentro maldicen.
5Solo en mi Padre, alma mía, reposa en silencio, porque de él viene mi esperanza. 6Solo él es mi roca y mi salvación, mi fortaleza; no seré sacudido. 7En mi Padre descansan mi salvación y mi gloria; mi roca poderosa, mi refugio, está en mi Padre. 8Confiad en él en todo tiempo, pueblo; derramad vuestro corazón ante él; nuestro Padre es refugio para nosotros.
9Ciertamente los humildes no son más que un soplo, y los poderosos, una ilusión; en la balanza suben—juntos pesan menos que un soplo. 10No confiéis en la extorsión; no pongáis vana esperanza en el robo; si las riquezas aumentan, no pongáis en ellas el corazón. 11Una vez ha hablado nuestro Padre; dos veces he oído esto: que el poder pertenece a nuestro Padre, a a v11 «Una vez… dos veces» es un patrón poético hebreo que significa: esto, por encima de todo, es lo que más importa. 12y a ti, mi Padre soberano, te pertenece el amor del pacto. Porque tú pagarás a cada uno conforme a lo que haya hecho.