Salmo 59
Al director del coro. Sígase la tonada de «No destruyas». Salmo dorado de David, cuando Saúl envió hombres a vigilar su casa para matarlo.
Los hombres de Saúl vigilan la casa de David. Él los imagina como una jauría de perros que vuelve cada tarde a rondar y gruñe cuando no la alimentan. Su respuesta es cantar por la mañana y llamar a su Padre su fortaleza.
59 1Líbrame de mis enemigos, Padre mío; ponme a salvo en lo alto, por encima de los que se levantan contra mí. 2Líbrame de los que hacen el mal, y sálvame de los hombres sanguinarios. 3Pues mira: acechan mi vida; hombres feroces se juntan para atacarme, aunque no he cometido ningún mal ni pecado, Padre mío. 4Sin culpa alguna de mi parte, corren y se apostan. ¡Despierta y ayúdame; mira!
5Tú, Padre mío, Padre de los ejércitos del cielo, Padre de Israel: despierta y castiga a todas las naciones; no tengas piedad de los que traicioneramente traman el mal. 6Vuelven al caer la tarde, gruñendo como perros y rondando por la ciudad. 7Mira: destilan veneno por su boca; espadas hay en sus labios, pues piensan: «¿Quién nos oye?». 8Pero tú, Padre mío, te ríes de ellos; te burlas de todas las naciones. 9Fortaleza mía, en ti espero; porque mi Padre es mi fortaleza. 10Mi Padre, en su amor fiel, saldrá a mi encuentro; mi Padre me hará contemplar con triunfo a los que me calumnian. 11No los mates, para que mi pueblo no olvide; con tu poder hazlos vagar y humíllalos, oh Padre soberano, escudo nuestro. 12Por el pecado de su boca, por las palabras de sus labios, queden atrapados en su orgullo, por las maldiciones y mentiras que profieren.
13Consúmelos con tu ira, consúmelos hasta que dejen de existir, para que la gente sepa que nuestro Padre reina sobre Jacob hasta los confines de la tierra. 14Vuelven al caer la tarde, gruñendo como perros y rondando por la ciudad. 15Vagan en busca de comida, y gruñen si no quedan satisfechos. 16Pero yo cantaré de tu fuerza; por la mañana cantaré con júbilo de tu amor fiel. Porque tú has sido mi fortaleza, refugio en mi tiempo de angustia. 17Fortaleza mía, a ti cantaré alabanzas; porque mi Padre es mi fortaleza, nuestro Padre que me muestra su amor fiel.