Lee. Recibe. Recomienda.

♥ Reseñas

Salmos 49

Libro

La riqueza no puede comprar el camino a casa

Al director del coro. Salmo de los hijos de Coré.

Un enigma planteado a ricos y pobres por igual: nadie es tan rico como para rescatar a su hermano de la muerte. El sabio y el necio dejan su dinero atrás de la misma manera. La esperanza del salmista está en otra parte: nuestro Padre lo tomará consigo.

Capítulo 49.

Oíd esto, pueblos todos; escuchad, todos los que habitáis en el mundo, así los humildes como los encumbrados, ricos y pobres por igual. Mi boca hablará sabiduría; la meditación de mi corazón traerá entendimiento. Inclinaré mi oído a un proverbio; con el arpa desataré mi enigma. ¿Por qué habría de temer en los días malos, cuando me rodea la maldad de los que quieren hacerme caer, los que confían en sus bienes y se jactan de sus muchas riquezas? En verdad, ninguno puede redimir a su hermano ni pagar a nuestro Padre un rescate por él, el rescate de una vida es costoso; ningún pago será jamás suficiente, para que viva para siempre y nunca vea el sepulcro. Pues ve que aun los sabios mueren; el necio y el insensato por igual perecen y dejan a otros sus bienes. Sus sepulcros son sus moradas para siempre, sus habitaciones por todas las generaciones, aunque hayan dado sus nombres a las tierras. El hombre, a pesar de su pompa, no permanece; es semejante a las bestias que perecen. Este es el camino de los que tienen necia confianza, y de los que tras ellos aprueban sus palabras.

Como ovejas están destinados al sepulcro, y la muerte los pastoreará. Los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana; sus cuerpos se consumirán en el sepulcro, lejos de sus altivas moradas. Pero nuestro Padre redimirá mi vida del poder del sepulcro; ciertamente me tomará consigo. a a v15 A diferencia de los ricos que no pueden comprar su salida de la muerte, el salmista confía en que nuestro Padre mismo lo rescatará del sepulcro y lo llevará a su propia presencia.

No temas cuando alguien se enriquece, cuando aumenta el esplendor de su casa, porque al morir nada se llevará; su esplendor no descenderá tras él. Aunque mientras vive se cuenta dichoso —y la gente te alaba cuando te va bien—, irá a reunirse con la generación de sus padres, que nunca más verán la luz. El hombre, a pesar de su pompa, que no entiende, es semejante a las bestias que perecen.

A young man reading the Father's Heart Bible print edition in a coffee shop Ya impreso

Comentarios

Un pensamiento, una pregunta o una palabra que este capítulo despertó en ti — compártelo aquí. Cada comentario añade tu nombre al muro de colaboradores.

Leer, escuchar, copiar y compartir está abierto a todos — no hace falta cuenta. Comentar, destacar y guardar tu lugar vienen con una cuenta gratuita, y cada comentario añade tu nombre al muro de colaboradores.

Únete a la familia — es gratis →
  • Aún no hay comentarios. Sé el primero en añadir tu voz.