Hazme justicia, Padre
Salmo de David.
David pide ser examinado, que su corazón y su mente sean probados y refinados, porque se ha mantenido lejos de la compañía engañosa y de las manos llenas de sobornos. Lo que desea no es un veredicto sino un lugar: la casa donde reposa la gloria de su Padre.
26 1Hazme justicia, Padre mío, porque he andado en mi integridad, y en mi Padre he confiado sin vacilar.
2Examíname, Padre mío, y pruébame; purifica mi corazón y mi mente. 3Porque tu amor fiel está delante de mis ojos, y vivo según tu fidelidad.
4No me siento con hombres engañosos, ni voy en compañía de hipócritas. 5Aborrezco la reunión de los malhechores, y no me sentaré con los impíos. 6Lavo mis manos en inocencia, y ando alrededor de tu altar, Padre mío, 7proclamando en voz alta mi gratitud, y contando todas tus obras maravillosas.
8Padre mío, amo la casa donde tú habitas, el lugar donde reposa tu gloria.
9No arrebates mi alma junto con los pecadores, ni mi vida con los hombres sanguinarios, 10en cuyas manos hay planes perversos, y cuya diestra está llena de sobornos. 11Pero yo vivo en integridad; redímeme y ten piedad de mí.
12Mi pie está firme en terreno llano; en la gran asamblea bendeciré a mi Padre.