¡Aleluya!
El último salmo es un estallido final de alabanza a nuestro Padre —santuario y firmamento, cuerno de carnero, arpa, pandero, cuerdas, flauta y dos clases de címbalos— sin argumento ni petición. El único requisito que se nombra es el aliento.
150 1¡Aleluya! Alabad a nuestro Padre en su santuario; alabadle en la magnificencia de su firmamento. 2Alabadle por sus proezas; alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza. 3Alabadle con el sonido del cuerno de carnero; alabadle con arpa y lira. a a v3 El shofar es la trompeta de cuerno de carnero que se tocaba en las fiestas y asambleas de Israel; su sonido llamaba al pueblo a prestar atención ante nuestro Padre. 4Alabadle con pandero y danza; alabadle con cuerdas y flauta. 5Alabadle con címbalos resonantes; alabadle con címbalos de júbilo. 6Todo lo que respira alabe a nuestro Padre. ¡Aleluya!