¿Quién habita en su presencia?
Salmo de David.
Una pregunta hecha a la puerta del santuario —quién puede habitar en el monte santo de nuestro Padre— respondida con conducta cotidiana: hablar verdad, no calumniar, no dañar al prójimo, cumplir un juramento aunque cueste, no aceptar sobornos. Quien así vive nunca será sacudido.
15 1Padre, ¿quién habitará en tu tienda? ¿Quién morará en tu monte santo? 2El que anda con integridad y hace lo que es justo, que habla la verdad desde su corazón. 3No calumnia con su lengua, no hace daño a su prójimo, ni habla mal de su amigo. 4Desprecia al hombre vil, pero honra a los que temen a nuestro Padre; cumple su juramento aunque le cueste, y no se retracta. 5No presta su dinero con intereses, ni acepta soborno contra el inocente. El que hace estas cosas jamás será conmovido.