Inclinó a mí su oído
El agradecimiento de un sobreviviente a su Padre. Los lazos de la muerte se habían apretado cuando clamó y fue oído, así que decide seguir clamando mientras viva. Pregunta qué puede devolver, y responde con una copa alzada y votos cumplidos en público.
116 1Amo a mi Padre, porque escucha mi voz, mis clamores por misericordia. 2Porque inclinó a mí su oído, lo invocaré mientras viva. 3Me rodearon las cuerdas de la muerte; me apresó la angustia del sepulcro; me abrumaron la aflicción y el dolor. 4Entonces invoqué el nombre de mi Padre: «Oh Padre mío, te ruego, ¡libra mi alma!» 5Clemente es nuestro Padre, y justo; nuestro Padre está lleno de compasión. 6Mi Padre cuida a los sencillos; cuando fui abatido, él me salvó. 7Vuelve, alma mía, a tu reposo, porque mi Padre ha sido muy bueno contigo. 8Pues has librado mi alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas, mis pies de tropezar. 9Andaré en la presencia de mi Padre en la tierra de los vivientes. 10Creí, aun cuando dije: «Estoy profundamente afligido»; 11en mi angustia dije: «Todo hombre es mentiroso.» 12¿Qué le devolveré a mi Padre por toda su bondad para conmigo? 13Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre de mi Padre. 14Cumpliré mis votos a mi Padre en presencia de todo su pueblo. 15Preciosa es a los ojos de mi Padre la muerte de sus fieles. 16Oh Padre mío, verdaderamente soy tu siervo; soy tu siervo, hijo de tu sierva. Tú has soltado mis cadenas. 17Te ofreceré el sacrificio de acción de gracias e invocaré el nombre de mi Padre. 18Cumpliré mis votos a mi Padre en presencia de todo su pueblo, 19en los atrios de la casa de mi Padre, en medio de ti, Jerusalén. ¡Aleluya!