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Romanos 12

Libro

Ofrecidos a nuestro Padre

Tras once capítulos de argumentación, la respuesta que se pide es un cuerpo: la vida ordinaria ofrecida a nuestro Padre, una mente reeducada en lugar de amoldada a la forma de este siglo. Luego, lo concreto: usa el don que realmente tienes, ama sin fingir, bendice a quienes te persiguen, renuncia a la venganza, vence el mal con el bien.

Capítulo 12.

Así que, hermanos y hermanas, por las misericordias de nuestro Padre os ruego: ofreced vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a él; este es vuestro verdadero y racional culto. No os dejéis moldear por este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que podáis discernir la voluntad de nuestro Padre: buena, agradable y perfecta.

Por la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de vosotros: no tengáis de vosotros mismos un concepto más alto del que debéis tener, sino pensad con buen juicio, cada uno conforme a la medida de fe que nuestro Padre le repartió. Pues así como un solo cuerpo tiene muchos miembros, y no todos los miembros cumplen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo, y cada uno miembros los unos de los otros. Tenemos dones diferentes según la gracia que nos ha sido dada: si es de profecía, úsese en proporción a nuestra fe; si es de servicio, en el servir; el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que da, con generosidad; el que dirige, con diligencia; el que hace misericordia, con alegría.

Sea el amor sincero. Aborreced lo malo; aferraos a lo bueno. Amaos los unos a los otros con afecto fraternal. Superaos unos a otros en mostrar honra. No seáis perezosos en el fervor, sino ardientes en el espíritu, sirviendo al Señor. Gozaos en la esperanza, sed pacientes en la aflicción, dedicaos a la oración. Compartid con el pueblo de nuestro Padre en sus necesidades; practicad la hospitalidad.

Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis. Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran. Vivid en armonía los unos con los otros. No seáis arrogantes, sino asociaos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión. No paguéis a nadie mal por mal; procurad hacer lo honorable delante de todos. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, vivid en paz con todos.

Amados, no os venguéis vosotros mismos; dejad lugar a la ira de nuestro Padre. Porque está escrito: Mía es la venganza, yo pagaré, dice nuestro Padre.

Antes bien: «Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber; haciendo esto, amontonarás carbones encendidos sobre su cabeza». a a v20 Amontonar carbones encendidos sobre la cabeza de un enemigo representa abrumarlo con vergüenza o convicción mediante una bondad inesperada.

No seas vencido por el mal, sino vence el mal con el bien.

A young man reading the Father's Heart Bible print edition in a coffee shop Ya impreso

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