Asaf clama en la oscuridad
Al director del coro; según Jedutún. Salmo de Asaf.
77 1 Clamo en voz alta a nuestro Padre; mi voz se eleva a nuestro Padre, para que me escuche. 2 En el día de mi angustia busqué al Padre soberano; de noche mi mano estaba extendida y no se cansaba; mi alma rehusaba ser consolada. 3 Me acuerdo de nuestro Padre y gimo; medito, y mi espíritu desfallece. Selah.
4 Mantuviste abiertos mis párpados; estaba turbado y no podía hablar. 5 Consideré los días de antaño, los años de tiempos pasados. 6 Recordaba mi canción en la noche; meditaba con mi corazón, y mi espíritu inquiría: 7 «¿Rechazará el Padre soberano para siempre, y no volverá a mostrar su favor? 8 ¿Ha cesado para siempre su amor fiel? ¿Se ha acabado su promesa para todas las generaciones? 9 ¿Ha olvidado nuestro Padre ser clemente? ¿Ha retenido con ira su compasión? Selah.
10 Entonces dije: «Este es mi ruego: los años de la diestra del Altísimo». a a v10 El ruego apela a los años pasados, cuando la poderosa mano del Altísimo obró con poder a favor de su pueblo. 11 Recordaré las obras de nuestro Padre; sí, recordaré tus maravillas de antaño. 12 Meditaré en toda tu obra, y consideraré tus proezas. 13 Tu camino, nuestro Padre, es santo. ¿Qué dios es tan grande como nuestro Padre? 14 Tú eres nuestro Padre que hace maravillas; has dado a conocer tu poder entre los pueblos. 15 Con tu brazo redimiste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. Selah.
16 Las aguas te vieron, nuestro Padre; las aguas te vieron y se estremecieron; en verdad, los abismos temblaron. 17 Las nubes derramaron agua; los cielos resonaron con truenos; tus saetas volaron por todas partes. 18 El estruendo de tu trueno rodó en el torbellino; tus relámpagos alumbraron el mundo; la tierra tembló y se estremeció. 19 Tu camino fue por el mar, tu senda por las grandes aguas; pero no se vieron tus huellas. 20 Guiaste a tu pueblo como a un rebaño por mano de Moisés y de Aarón.