Mi alma espera
Al director musical. Para Jedutún. Salmo de David.
62 1 Solo en mi Padre reposa en silencio mi alma; de él viene mi salvación. 2 Solo él es mi roca y mi salvación, mi fortaleza; jamás seré grandemente sacudido. 3 ¿Hasta cuándo asaltaréis a un hombre, derribándolo, como a un muro inclinado, como a una cerca a punto de caer? 4 Solo piensan en derribarlo de su lugar de honor; se deleitan en la mentira. Con la boca bendicen, pero por dentro maldicen. Selah
5 Solo en mi Padre, alma mía, reposa en silencio, porque de él viene mi esperanza. 6 Solo él es mi roca y mi salvación, mi fortaleza; no seré sacudido. 7 En mi Padre descansan mi salvación y mi gloria; mi roca poderosa, mi refugio, están en mi Padre. 8 Confiad en él en todo tiempo, pueblo; derramad vuestro corazón delante de él; nuestro Padre es nuestro refugio. Selah
9 Ciertamente los humildes no son más que un soplo, y los poderosos, una ilusión; puestos en la balanza, suben — todos juntos pesan menos que un soplo. 10 No confiéis en la extorsión, ni pongáis vana esperanza en el robo; si las riquezas aumentan, no pongáis en ellas el corazón. 11 Una vez ha hablado nuestro Padre; dos veces he oído esto: que el poder pertenece a nuestro Padre, a a v11 «Una vez… dos veces» es un patrón poético hebreo que significa: esto por encima de todo es lo que más importa. 12 y a ti, mi Padre soberano, te pertenece el amor del pacto. Porque tú pagarás a cada uno conforme a lo que haya hecho.