Un Mictam de David en la cueva
Al director del coro. Según la tonada de «No destruyas». Un salmo dorado de David, cuando huyó de Saúl a la cueva.
57 1 Ten piedad de mí, Padre mío, ten piedad de mí, porque en ti se refugia mi alma; a la sombra de tus alas me refugiaré hasta que pasen las tormentas destructoras. 2 Clamo a mi Padre, el Altísimo, a nuestro Padre que cumple su propósito en mí.
3 Él enviará desde el cielo y me salvará; reprenderá al que me pisotea. Selah. Mi Padre enviará su amor fiel y su fidelidad. 4 Mi alma está entre leones; me acuesto en medio de los que respiran fuego, gente cuyos dientes son lanzas y flechas, cuyas lenguas son espadas afiladas. 5 ¡Sé exaltado, Padre mío, por encima de los cielos! ¡Sea tu gloria sobre toda la tierra!
6 Tendieron una red a mis pasos; quedé abatido. Cavaron una fosa delante de mí, pero ellos mismos han caído en ella. Selah. 7 ¡Firme está mi corazón, Padre mío, firme está mi corazón! Cantaré y entonaré salmos. 8 ¡Despierta, gloria mía! ¡Despertad, arpa y lira! Despertaré al alba. 9 Te alabaré entre los pueblos, oh Padre soberano; cantaré de ti entre las naciones. 10 Porque tu amor fiel llega hasta los cielos, tu fidelidad hasta las nubes. 11 ¡Sé exaltado, Padre mío, por encima de los cielos! ¡Sea tu gloria sobre toda la tierra!