Cántico de la ciudad santa
Cántico. Salmo de los hijos de Coré.
48 1 Grande es nuestro Padre, y digno de suprema alabanza, en la ciudad de nuestro Padre, en su monte santo. 2 Hermoso en su elevación, el gozo de toda la tierra, es el monte Sion, las regiones más remotas del norte, la ciudad del gran Rey. a a v2 «Las regiones más remotas del norte» es un antiguo nombre poético del monte divino, aplicado aquí al monte Sion como la santa morada de Dios. 3 Nuestro Padre, dentro de sus palacios, se ha dado a conocer como una fortaleza.
4 Porque he aquí, los reyes se reunieron; juntos avanzaron. 5 Ellos vieron, y al instante quedaron atónitos; se llenaron de terror, huyeron despavoridos. 6 Allí se apoderó de ellos el temblor, angustia como de mujer de parto. 7 Con el viento del oriente quebraste las naves de Tarsis.
8 Como lo habíamos oído, así lo hemos visto, en la ciudad del Padre de los ejércitos celestiales, en la ciudad de nuestro Padre; él la afirma para siempre. Selah.
9 Hemos meditado en tu amor fiel, nuestro Padre, dentro de tu templo. 10 Como tu nombre, nuestro Padre, así es tu alabanza hasta los confines de la tierra; tu diestra está llena de justicia. 11 Alégrese el monte Sion, gócense las hijas de Judá, a causa de tus juicios.
12 Andad alrededor de Sion, dadle la vuelta; contad sus torres. 13 Considerad atentamente sus baluartes, recorred sus palacios, para que lo contéis a la generación venidera.
14 Porque este es nuestro Padre, nuestro por siempre y para siempre; él nos guiará hasta el fin.