Nuestro refugio y fortaleza
Al director del coro. De los hijos de Coré. Según Alamot. Cántico.
46 1 Nuestro Padre es nuestro refugio y fortaleza, ayuda siempre presente en momentos de angustia. 2 Por eso no temeremos, aunque la tierra ceda y las montañas se desplomen en el corazón del mar, 3 aunque sus aguas rujan y hagan espuma, aunque las montañas tiemblen ante su embate. Selah.
4 Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de nuestro Padre, la santa morada del Altísimo. 5 Nuestro Padre está en medio de ella; no será conmovida. Nuestro Padre la ayudará al despuntar el alba. 6 Braman las naciones, se tambalean los reinos; él alza su voz, y la tierra se derrite. 7 El Padre de los ejércitos celestiales está con nosotros; el Padre de Jacob es nuestro baluarte. Selah. a a v7 «El Padre de los ejércitos celestiales» traduce un título hebreo para el comandante de todas las huestes del cielo: el mismo Padre que es el baluarte inconmovible de su pueblo.
8 Venid, contemplad las obras de nuestro Padre, que ha traído tal devastación sobre la tierra. 9 Hace cesar las guerras hasta los confines de la tierra; quiebra el arco y rompe la lanza, quema los escudos en el fuego.
10 «Estad quietos, y conoced que yo soy el Padre. Seré exaltado entre las naciones; seré exaltado en la tierra.» b b v10 Otras traducciones dicen «conoced que yo soy Dios»; la FHB escucha al Padre revelando su propio nombre, llamando aun a las naciones enfurecidas a cesar su lucha y conocerlo como Padre.
11 El Padre de los ejércitos celestiales está con nosotros; el Padre de Jacob es nuestro baluarte. Selah.