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Salmos 141

Libro

Los ojos fijos en ti

Salmo de David.

Chapter 141.

Padre mío, a ti clamo; ven pronto a mí. Escucha mi voz cuando a ti clamo.

Suba mi oración delante de ti como el incienso, y el alzar de mis manos como la ofrenda de la tarde.

Pon guarda, Padre mío, a mi boca; vigila la puerta de mis labios. No dejes que mi corazón se incline a ningún mal, para unirme a las obras perversas junto con los que hacen iniquidad; y no me dejes comer de sus manjares.

Que el justo me castigue: es bondad; que me corrija: es aceite sobre mi cabeza; mi cabeza no lo rechazará. Pero mi oración está siempre contra las obras de los malvados.

Cuando sus gobernantes sean despeñados desde los peñascos, entonces el pueblo oirá mis palabras, porque son gratas. Como quien ara y quebranta la tierra, así están esparcidos nuestros huesos a la boca del sepulcro.

Pero mis ojos están fijos en ti, mi Padre soberano; en ti me refugio; no me dejes indefenso. Guárdame de la trampa que me han tendido, de los lazos de los que hacen iniquidad. Caigan los malvados en sus propias redes, mientras yo paso a salvo, solo yo.

A young man reading the Father's Heart Bible print edition in a coffee shop Ya impreso

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