El voto de David
Cántico gradual.
132 1 Acuérdate, nuestro Padre, en favor de David, de todas las aflicciones que soportó, 2 de cómo juró a nuestro Padre e hizo voto al Fuerte de Jacob: 3 «No entraré en la tienda de mi casa, ni subiré a mi lecho; 4 no dejaré que mis ojos duerman, ni que dormiten mis párpados, 5 hasta que halle un lugar para nuestro Padre, una morada para el Fuerte de Jacob.»
6 Mira: oímos hablar del arca en Efrata; la hallamos en los campos de Jaar. a a v6 Efrata es la región en torno a Belén; Jaar se refiere a Quiriat-jearim, donde el arca del pacto había reposado antes de que David la llevara a Jerusalén. 7 Vengamos a su morada; postrémonos ante el estrado de sus pies. 8 Levántate, nuestro Padre, y ven a tu lugar de reposo, tú y el arca de tu poder. 9 Que tus sacerdotes se vistan de justicia, y que tus fieles canten de gozo.
10 Por amor a David tu siervo, no rechaces a tu ungido.
11 Nuestro Padre juró a David un juramento firme del cual no se retractará: «A uno que salga de tu propio cuerpo pondré sobre tu trono. b b v11 Pedro declaró en Pentecostés que nuestro Padre cumplió este juramento al resucitar a Jesús, el descendiente de David, para que se sentara en el trono de David para siempre. 12 Si tus hijos guardan mi pacto y el testimonio que les enseñaré, entonces sus hijos se sentarán sobre tu trono para siempre.»
13 Porque nuestro Padre ha escogido a Sion; la ha deseado para su morada:
14 «Este es mi lugar de reposo para siempre; aquí habitaré, porque lo he deseado. 15 Bendeciré abundantemente sus provisiones; saciaré de pan a sus pobres. 16 A sus sacerdotes vestiré de salvación, y sus fieles cantarán con júbilo.
17 Allí haré retoñar el poder de David; he preparado una lámpara para mi ungido. 18 A sus enemigos vestiré de vergüenza, pero sobre él resplandecerá su corona.