Inclinó su oído hacia mí
116 1 Amo a mi Padre, porque escucha mi voz, mis clamores de misericordia. 2 Porque inclinó su oído hacia mí, lo invocaré mientras yo viva. 3 Las cuerdas de la muerte me rodearon; la angustia del sepulcro se apoderó de mí; me abrumaron la aflicción y el dolor. 4 Entonces invoqué el nombre de mi Padre: «Oh Padre mío, te suplico, ¡libra mi alma!» 5 Clemente es nuestro Padre, y justo; nuestro Padre está lleno de compasión. 6 Mi Padre cuida de los sencillos; cuando fui abatido, él me salvó. 7 Vuelve, alma mía, a tu reposo, porque mi Padre ha sido tan bueno contigo. 8 Porque tú has librado mi alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas, mis pies de tropezar. 9 Andaré delante de mi Padre en la tierra de los vivientes. 10 Creí, aun cuando dije: «Estoy profundamente afligido»; 11 en mi angustia dije: «Todo hombre es mentiroso». 12 ¿Qué le daré a mi Padre por toda su bondad para conmigo? 13 Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre de mi Padre. 14 Cumpliré mis votos a mi Padre en presencia de todo su pueblo. 15 Preciosa es para mi Padre la muerte de sus fieles. 16 Oh Padre mío, en verdad soy tu siervo; soy tu siervo, hijo de tu sierva. Tú has soltado mis cadenas. 17 Te ofreceré sacrificio de acción de gracias e invocaré el nombre de mi Padre. 18 Cumpliré mis votos a mi Padre en presencia de todo su pueblo, 19 en los atrios de la casa de mi Padre, en medio de ti, Jerusalén. ¡Aleluya!