Bienaventurado el que le teme
112 1 ¡Aleluya! Bienaventurado el que teme a nuestro Padre, el que se deleita en gran manera en sus mandamientos. 2 Su descendencia será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendecida. 3 Bienes y riquezas hay en su casa, y su justicia permanece para siempre. 4 En las tinieblas amanece la luz para los rectos; él es clemente, compasivo y justo. 5 Le va bien al que actúa con generosidad y presta, al que administra sus asuntos con justicia. 6 Ciertamente jamás será sacudido; el justo será recordado para siempre. 7 No tiene miedo de malas noticias; su corazón está firme, confiando en nuestro Padre. 8 Su corazón está sereno; no temerá, hasta que mire triunfante sobre sus enemigos. 9 Ha repartido con generosidad y ha dado a los pobres; su justicia permanece para siempre; es exaltado en honor. a a v9 Pablo cita este versículo para describir la ofrenda gozosa y generosa que nuestro Padre bendice — 2 Corintios 9:9. 10 El impío lo ve y se enoja; cruje los dientes y se consume; el deseo de los impíos perecerá.