Sentado a la diestra
Salmo de David.
110 1 Nuestro Padre dijo a mi Señor —Jesús—: «Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies». a a v1 Jesús citó este versículo para dejar al descubierto cómo los líderes religiosos no habían comprendido quién es el Mesías — Mt 22:44; Mr 12:36; Lc 20:42. El Nuevo Testamento nombra a Jesús como aquel a quien nuestro Padre sentó a su diestra — Hch 2:34; Heb 1:13; Heb 10:12-13.
2 Nuestro Padre extenderá desde Sion tu cetro poderoso: ¡domina en medio de tus enemigos! 3 Tu pueblo se ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder, revestido de santo esplendor. Desde el seno de la aurora, tuyo será el rocío de tu juventud. b b v3 Desde el seno de la aurora, el rocío de tu juventud: así como el rocío nace fresco y abundante de la aurora, así tu vigor se renovará sin fin.
4 Nuestro Padre ha jurado y no cambiará de parecer: «Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec». c c v4 Hebreos aplica este juramento directamente a Jesús — Heb 5:6; 7:17; 7:21. Jesús es el sacerdote-rey eterno según el orden de Melquisedec, investido por nuestro Padre mismo.
5 El Padre soberano está a tu diestra; quebrantará reyes en el día de su ira. 6 Juzgará entre las naciones, amontonando los muertos; quebrantará al jefe sobre la vasta tierra. 7 Beberá del arroyo en el camino; por tanto, levantará la cabeza.