Un oráculo de una madre para un rey
Una reina madre advierte a su hijo el rey que el vino hace olvidar a los gobernantes los derechos de los oprimidos, así que debe hablar por los que no tienen voz. Luego, el retrato de una esposa capaz que compra campos, comercia con ganancia, trabaja hasta entrada la noche y es alabada a las puertas de la ciudad.
31 1Palabras del rey Lemuel; oráculo que le enseñó su madre: 2¿Qué, hijo mío? ¿Qué, hijo de mi vientre? ¿Qué, hijo de mis votos? 3No des tu fuerza a las mujeres, ni tus caminos a las que destruyen a los reyes. 4No es de reyes, Lemuel, no es de reyes beber vino, ni de gobernantes ansiar el licor. 5Porque si beben, olvidarán lo que está decretado y torcerán el derecho de todos los oprimidos. 6Dad licor al que perece, y vino a los que están en amarga angustia. 7Que beban y olviden su pobreza, y no se acuerden más de su miseria. 8Abre tu boca por el que no tiene voz, por el derecho de todos los desamparados. 9Abre tu boca, juzga con justicia, y defiende el derecho del pobre y del necesitado.
Una mujer virtuosa
10Una mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Es mucho más preciosa que las joyas. 11El corazón de su esposo confía en ella, y no le faltará nada de valor. 12Ella le hace bien y no mal, todos los días de su vida. 13Busca lana y lino, y trabaja con manos diligentes. 14Es como los barcos mercantes, que traen su alimento desde lejos. 15Se levanta cuando aún es de noche, provee alimento a su familia, y raciones a sus criadas. 16Considera un campo y lo compra; del fruto de sus manos planta una viña. 17Se ciñe de fuerza y fortalece sus brazos. 18Percibe que su negocio es próspero; su lámpara no se apaga de noche. 19Pone sus manos en la rueca, y sus dedos toman el huso. 20Abre su mano al pobre y extiende sus manos al necesitado. 21No teme por su familia cuando nieva, porque todos los de su casa están vestidos de escarlata. 22Se hace cobertores para sí misma; su ropa es de lino fino y púrpura. 23Su esposo es conocido en las puertas, cuando se sienta entre los ancianos de la tierra. 24Hace prendas de lino y las vende, y provee fajas a los mercaderes. 25Fuerza y dignidad son su vestidura, y se ríe de los días por venir. 26Abre su boca con sabiduría, y hay enseñanza fiel en su lengua. 27Vigila los caminos de su familia y no come el pan de la ociosidad. 28Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada; también su esposo, y él la alaba: 29«Muchas mujeres han obrado con valor, pero tú las superas a todas». 30Engañoso es el encanto y pasajera la belleza, pero la mujer que reverencia a nuestro Padre, esa será alabada. 31Dadle el fruto de sus manos, y que sus obras la alaben en las puertas.