El necio repite su necedad
Casi un catálogo de tres tipos. El necio, al que no se puede honrar, ni contratar, ni curar; el perezoso, que da vueltas en su cama como la puerta sobre sus bisagras; y el engañador, que hiere y luego dice que solo bromeaba. Quien cava una fosa cae en ella.
26 1Como la nieve en el verano y como la lluvia en la siega, así no conviene al necio la honra. 2Como el gorrión que revolotea y como la golondrina que vuela veloz, así la maldición sin causa no viene a posarse. 3El látigo para el caballo, el freno para el asno, y la vara para las espaldas de los necios. 4No respondas al necio según su necedad, para que no seas tú también como él. 5Responde al necio según su necedad, para que no se estime sabio en su propia opinión. 6El que envía un mensaje por medio de un necio se corta los pies y bebe violencia. 7Como las piernas del cojo que cuelgan inútiles, así es el proverbio en la boca de los necios. 8Como atar la piedra en la honda, así es dar honra al necio. 9Como espina que se clava en la mano del borracho, así es el proverbio en la boca de los necios. 10Como arquero que a todos hiere, así es el que contrata a un necio o al que pasa por el camino. 11Como perro que vuelve a su vómito, así el necio repite su necedad. 12¿Ves a alguien sabio en su propia opinión? Más esperanza hay para el necio que para él.
13El perezoso dice: «¡Hay un león en el camino! ¡Un león en las calles!» 14Como la puerta gira sobre sus goznes, así el perezoso se vuelve en su cama. 15El perezoso mete la mano en el plato; le cansa llevarla de nuevo a su boca. 16El perezoso es más sabio en su propia opinión que siete que responden con sensatez.
17Como el que agarra al perro por las orejas, así es el que pasa y se entromete en pleito ajeno.
18Como el enloquecido que dispara teas encendidas, flechas y muerte, 19así es el que engaña a su prójimo y dice: «¡Solo estaba bromeando!»
20Sin leña se apaga el fuego, y donde no hay chismoso, se aplaca la contienda. 21Como el carbón para las brasas y la leña para el fuego, así el pendenciero enciende la discordia. 22Las palabras del chismoso son como bocados sabrosos; descienden hasta lo más íntimo del ser.
23Como baño de plata sobre vasija de barro son los labios lisonjeros y el corazón malvado. 24El enemigo disimula con sus labios, pero en su corazón alberga engaño. 25Cuando habla con gracia, no le creas, porque siete abominaciones llenan su corazón. 26Aunque su odio se encubra con engaño, su maldad quedará al descubierto en la asamblea. 27El que cava una fosa caerá en ella, y al que hace rodar una piedra, sobre él vuelve. 28La lengua mentirosa aborrece a los que aplasta, y la boca lisonjera causa ruina.