Nuestro Padre establece sus pasos
El corazón hace planes y nuestro Padre dirige los pasos, una tensión que recorre todo el capítulo hasta la suerte echada en el regazo. Buena parte trata de los reyes y sus estados de ánimo. El orgullo precede a la caída, y dominar el propio espíritu vale más que conquistar una ciudad.
16 1Del hombre son los planes del corazón, pero de nuestro Padre viene la respuesta de la lengua. 2Todos los caminos del hombre son puros a sus propios ojos, pero nuestro Padre pesa los motivos. 3Encomienda a nuestro Padre tus obras, y tus planes serán afirmados. 4Nuestro Padre ha hecho todas las cosas para su propio fin, y aun al impío para el día malo. 5Todo altivo de corazón es abominable para nuestro Padre; ten por cierto que no quedará sin castigo. 6Con amor fiel y fidelidad se expía el pecado, y con el temor de nuestro Padre uno se aparta del mal. 7Cuando los caminos del hombre agradan a nuestro Padre, nuestro Padre hace que aun sus enemigos vivan en paz con él. 8Mejor es lo poco con justicia que grandes ganancias con injusticia. 9El corazón del hombre traza su camino, pero nuestro Padre establece sus pasos. 10Hay un veredicto divino en los labios del rey; su boca no traiciona la justicia. 11El peso y las balanzas justas son de nuestro Padre; toda pesa y medida es obra suya. 12Es abominable que los reyes cometan maldad, porque el trono se afirma con la justicia. 13Los labios justos son el deleite de los reyes, y aman al que habla lo recto. 14La ira del rey es mensajera de muerte, pero el hombre sabio la apaciguará. 15En la luz del rostro del rey está la vida, y su favor es como nube que trae la lluvia tardía. 16¡Cuánto mejor es adquirir sabiduría que oro! Adquirir entendimiento vale más que la plata. 17El camino de los rectos se aparta del mal; el que guarda su camino protege su vida. 18El orgullo precede a la destrucción, y el espíritu altivo a la caída. 19Mejor es ser humilde de espíritu con los pobres que repartir el botín con los soberbios. 20El que atiende a la palabra hallará el bien, y dichoso el que confía en nuestro Padre. 21Al sabio de corazón se le llama entendido, y el hablar agradable aumenta la persuasión. 22El entendimiento es fuente de vida para quien lo posee, pero a los necios los corrige su propia necedad. 23El corazón del sabio hace prudente su hablar y añade persuasión a sus labios. 24Las palabras agradables son panal de miel, dulces para el alma y sanidad para los huesos. 25Hay un camino que al hombre le parece recto, pero su fin es camino de muerte. 26El apetito del trabajador trabaja para él; su hambre lo empuja adelante. 27El hombre vil desentierra el mal, y en sus labios hay un fuego abrasador. 28El hombre perverso siembra discordia, y el chismoso separa a los amigos íntimos. 29El hombre violento seduce a su prójimo y lo lleva por un camino dañino. 30El que guiña los ojos trama perversidad; el que aprieta los labios está resuelto al mal. 31Las canas son corona de gloria; se alcanzan en el camino de la justicia. 32Mejor es el paciente que el poderoso, y el que domina su espíritu que el que conquista una ciudad. 33La suerte se echa en el regazo, pero toda su decisión viene de nuestro Padre.