Nuestro Padre prueba los corazones
Hogares bajo presión: pleitos que más vale dejar que ganar, un siervo prudente que está por encima de un hijo que avergüenza, los nietos como corona del anciano. Observa lo que hace una reprensión, que cala más hondo en el entendido que cien azotes en el necio, y valora al amigo que permanece.
17 1Mejor un mendrugo seco comido en paz que una casa llena de banquetes con contiendas. 2El siervo prudente gobernará sobre el hijo que avergüenza y compartirá la herencia entre los hermanos. 3El crisol es para la plata y el horno para el oro, pero nuestro Padre prueba los corazones. 4El malhechor presta atención a los labios perversos; el mentiroso escucha a la lengua destructora. 5Quien se burla del pobre afrenta a su Hacedor; quien se alegra de la desgracia no quedará sin castigo. 6Los nietos son la corona de los ancianos, y la gloria de los hijos son sus padres. 7No conviene al necio el habla elegante, ¡cuánto menos al noble los labios mentirosos! 8El soborno parece un amuleto mágico a quien lo da; dondequiera que se vuelve, cree que triunfará. 9Quien cubre una ofensa busca el amor, pero quien la saca a relucir una y otra vez separa a los amigos íntimos. 10Penetra más una reprensión en el hombre de entendimiento que cien azotes en el necio. 11El hombre rebelde solo busca el mal, y un mensajero cruel será enviado contra él. 12Mejor es encontrarse con una osa despojada de sus cachorros que con un necio en su necedad. 13Si alguno devuelve mal por bien, el mal jamás se apartará de su casa. 14Comenzar una disputa es como abrir una brecha en una represa, así que abandona el pleito antes de que estalle. 15Quien justifica al impío y quien condena al justo, ambos por igual son detestables para nuestro Padre. 16¿De qué le sirve al necio tener dinero en la mano para comprar sabiduría, si no tiene corazón para aprender? 17El amigo ama en todo tiempo, y el hermano nace para el tiempo de angustia. 18El que carece de juicio estrecha la mano en fianza y sale por garante de su prójimo. 19Quien ama la maldad ama la contienda; quien edifica alta su puerta busca su ruina. 20El corazón torcido no halla el bien, y la lengua perversa cae en la desgracia. 21Quien engendra a un necio se acarrea tristeza; el padre de un necio impío no tiene alegría. 22El corazón alegre es buena medicina, pero el espíritu abatido seca los huesos. 23El impío toma soborno a escondidas para pervertir los caminos de la justicia. 24El hombre entendido tiene la sabiduría ante sus ojos, pero los ojos del necio vagan hasta los confines de la tierra. 25El hijo necio es tristeza para su padre y amargura para la madre que lo dio a luz. 26Castigar al justo no es bueno, ni azotar a los nobles por su integridad. 27Quien refrena sus palabras tiene conocimiento, y el de espíritu sereno es hombre de entendimiento. 28Aun el necio, cuando calla, es tenido por sabio; cuando cierra sus labios, parece entendido.