Llega noticia de la ruina de Jerusalén
Los muros de Jerusalén yacen en ruinas, y Nehemías guía al pueblo para reconstruirlos. En el centro hay una gran oración que recuerda a un Padre que sostuvo a Su pueblo a través de cada desierto.
1 1Las palabras de Nehemías hijo de Hacalías. En el mes de Quisleu, en el año veinte, yo estaba en la ciudadela de Susa, a a v1 Quisleu era el noveno mes del calendario hebreo, que caía entre finales de noviembre y diciembre.
2Hanani, uno de mis hermanos, vino con unos hombres de Judá. Les pregunté por los judíos que habían sobrevivido, los que quedaron del cautiverio, y por Jerusalén. 3Me dijeron: «El remanente que quedó del cautiverio, allí en la provincia, está en gran aflicción y afrenta. El muro de Jerusalén está derribado, y sus puertas consumidas por el fuego».
4Al oír estas palabras, me senté y lloré, y estuve de duelo por días, ayunando y orando delante de nuestro Padre celestial. 5Y dije: Te ruego, Padre mío celestial, Dios grande y temible, que guardas el pacto y el amor fiel con los que te aman y guardan tus mandamientos, 6que esté atento tu oído y abiertos tus ojos, para oír esta oración que yo, tu siervo, elevo ahora delante de ti, de día y de noche, por Israel, tus siervos, confesando los pecados que los israelitas hemos cometido contra ti. Yo y la casa de mi padre hemos pecado. 7Hemos obrado muy mal contra ti, al no guardar los mandamientos, los estatutos y los decretos que mandaste a tu siervo Moisés.
8Acuérdate, te ruego, de la instrucción que diste a tu siervo Moisés: «Si sois infieles, yo os dispersaré entre los pueblos; 9pero si volvéis a mí, guardáis mis mandamientos y los cumplís, aunque vuestros desterrados estén en el extremo de los cielos, de allí los reuniré y los traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre».
10Ellos son tus siervos, tu pueblo, que redimiste con tu gran poder y con tu mano fuerte. 11Te ruego, Padre mío soberano, que tu oído esté atento a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos que se deleitan en temer tu nombre. Concede hoy éxito a tu siervo, y hazlo hallar misericordia delante de este hombre. Yo era copero del rey en aquel tiempo.