Líderes que devoran a su pueblo
La acusación usa imágenes de canibalismo: dirigentes que le arrancan la piel a su pueblo y lo despedazan para la olla. Los profetas anuncian paz a quien les da de comer; nuestro Padre no les responderá. Por culpa de estos hombres, Sion será arada y el monte del templo quedará cubierto de maleza.
3 1Entonces dije: ¡Escuchen, líderes de Jacob, gobernantes de la casa de Israel! ¿Acaso no es deber de ustedes conocer la justicia? 2Ustedes que odian el bien y aman el mal, que arrancan la piel de mi pueblo y la carne de sus huesos; 3que devoran la carne de mi pueblo, le arrancan la piel y le quiebran los huesos en pedazos; que los despedazan como carne para la olla, como carne dentro del caldero. 4Entonces clamarán a nuestro Padre, pero él no les responderá; en aquel tiempo esconderá de ellos su rostro, por el mal que han hecho.
5Así dice nuestro Padre acerca de los profetas que extravían a mi pueblo: cuando les dan de comer, gritan «¡Paz!», pero declaran la guerra contra quien no les pone nada en la boca. 6Por tanto, vendrá sobre ustedes la noche, sin visión; oscuridad para ustedes, sin adivinación. El sol se pondrá sobre los profetas, y el día se oscurecerá sobre ellos. 7Los videntes serán avergonzados y los adivinos quedarán en ridículo; todos se cubrirán la boca de vergüenza, porque no hay respuesta de nuestro Padre.
8Pero yo estoy lleno de poder —del Espíritu de nuestro Padre—, y de justicia y de fuerza, para declarar a Jacob su rebelión y a Israel su pecado. 9Oigan esto, líderes de la casa de Jacob y gobernantes de la casa de Israel, que aborrecen la justicia y pervierten todo lo que es recto, 10que edifican a Sion con sangre y a Jerusalén con maldad. 11Sus líderes juzgan por soborno, sus sacerdotes enseñan por precio y sus profetas adivinan por dinero; y sin embargo se apoyan en nuestro Padre y dicen: «¿No está nuestro Padre entre nosotros? No vendrá sobre nosotros ninguna calamidad.» 12Por tanto, por culpa de ustedes Sion será arada como un campo, Jerusalén se convertirá en un montón de ruinas, y el monte del templo en una colina cubierta de bosque.