El templo será derribado
Invitado a admirar el templo, Jesús dice que no quedará piedra sobre piedra. Describe guerras, familias que se traicionan, falsos cristos y la venida del Hijo del Hombre, y dice que nadie sabe el día, ni los ángeles, ni el Hijo, solo el Padre.
13 1Al salir del templo, uno de sus discípulos le dijo: «Maestro, ¡mira! ¡Qué piedras tan enormes, qué edificios tan magníficos!»
2Jesús le dijo: «¿Ves estos grandes edificios? No quedará aquí piedra sobre piedra; todo será derribado.»
3Mientras estaba sentado en el monte de los Olivos, frente al templo, Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaron en privado: 4«Dinos, ¿cuándo sucederán estas cosas, y qué señal mostrará que todo esto está por cumplirse?»
5Jesús comenzó a decirles: «Cuídense de que nadie los engañe. 6Muchos vendrán en mi nombre, afirmando: “Yo soy él”, y engañarán a muchos. 7Cuando oigan de guerras y rumores de guerras, no se turben; esto tiene que suceder, pero todavía no es el fin. 8Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; habrá terremotos en diversos lugares, y hambrunas; estos son el comienzo de los dolores de parto.
9Cuídense ustedes mismos. Los entregarán a los concilios y los azotarán en las sinagogas. Por mi causa comparecerán ante gobernadores y reyes, como testimonio a ellos. 10Y primero el evangelio debe ser proclamado a todas las naciones. 11Cuando los arresten y los entreguen, no se preocupen de antemano por lo que van a decir. Digan lo que se les dé en aquella hora, porque no son ustedes los que hablan, sino el Espíritu Santo.
12El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre a su hijo. Los hijos se levantarán contra sus padres y los harán morir. 13Todos los odiarán por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin será salvo.
14Cuando vean la abominación desoladora en pie donde no debe estar (que el lector lo entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montes. a a v14 «Abominación desoladora» proviene de Daniel: un acto sacrílego que profana el templo; Jesús lo trata como una señal aún futura que sus oyentes deben esperar con atención. 15El que esté en la azotea no baje ni entre en la casa a sacar nada de ella. 16El que esté en el campo no vuelva atrás a recoger su manto. 17¡Qué terrible será en aquellos días para las mujeres embarazadas y las que amamantan! 18Oren para que esto no suceda en invierno, 19porque aquellos días traerán un sufrimiento sin igual desde que nuestro Padre creó el mundo hasta ahora, y jamás lo habrá otra vez. 20Si el Soberano no hubiera acortado aquellos días, nadie sobreviviría; pero el Soberano los acortó por los escogidos que él eligió. 21Entonces, si alguien les dice: “Miren, aquí está el Cristo” o “Miren, allí está”, no lo crean. 22Se levantarán falsos cristos y falsos profetas, que harán señales y prodigios para engañar, de ser posible, a los escogidos. 23Así que estén alerta; se lo he dicho todo de antemano.
24Pero en aquellos días, después de aquel sufrimiento, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor; 25las estrellas caerán del cielo, y las potencias que están en los cielos serán sacudidas. 26Entonces verán al Hijo del Hombre venir en las nubes con gran poder y gloria. 27Enviará a sus ángeles y reunirá a sus escogidos de los cuatro vientos, desde los confines de la tierra hasta los confines del cielo.
28Aprendan esto de la higuera: cuando su rama se pone tierna y brotan las hojas, saben que el verano está cerca. 29Así también, cuando vean que suceden estas cosas, sepan que está cerca, a las puertas. 30En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que todas estas cosas hayan sucedido. 31El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán.
Solo el Padre conoce la hora
32Pero de aquel día o de aquella hora nadie sabe, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre. 33¡Estén alerta! ¡Manténganse vigilantes! Porque no saben cuándo llegará ese momento.
34Es como un hombre que se va de viaje: deja su casa, da autoridad a sus siervos —a cada uno su propia tarea— y manda al portero que se mantenga vigilante. 35Así que manténganse vigilantes, pues no saben cuándo vendrá el señor de la casa: al atardecer, a la medianoche, al canto del gallo o al amanecer. 36No sea que, viniendo de repente, los encuentre dormidos. 37Lo que les digo a ustedes, se lo digo a todos: ¡Manténganse vigilantes!»