Trae lo mejor de ti
La ofrenda de grano es flor de harina con aceite e incienso; se quema un puñado y el resto alimenta a los sacerdotes. Nada de levadura ni miel, pero siempre sal, la sal del pacto de tu Padre, de modo que aun la ofrenda más pobre lleva sobre sí el pacto.
2 1«Cuando alguien traiga a nuestro Padre una ofrenda de grano, la ofrenda debe ser de flor de harina. Derrama aceite sobre ella, ponle incienso, 2y llévala a los hijos de Aarón, los sacerdotes. El sacerdote tomará de ella un puñado de la flor de harina y del aceite, con todo su incienso, y quemará la porción memorial sobre el altar: una ofrenda encendida, aroma grato a nuestro Padre. a a v2 La porción memorial era el puñado que el sacerdote quemaba sobre el altar, en representación de toda la ofrenda mientras se elevaba hacia nuestro Padre. 3El resto de la ofrenda de grano pertenece a Aarón y a sus hijos: es cosa santísima, de las ofrendas encendidas a nuestro Padre.
4«Cuando traigas una ofrenda de grano cocida en horno: flor de harina, ya sean tortas sin levadura amasadas con aceite, u hojaldres sin levadura untados con aceite. 5Si tu ofrenda es una ofrenda de grano cocida en sartén, debe ser de flor de harina amasada con aceite, sin levadura. 6Pártela en pedazos y derrama aceite sobre ella; es una ofrenda de grano. 7Si tu ofrenda es grano cocido en cazuela, hazla de flor de harina y aceite. 8Trae a nuestro Padre la ofrenda de grano hecha de estas cosas; preséntala al sacerdote, que la llevará al altar. 9El sacerdote toma la porción memorial de la ofrenda de grano y la quema sobre el altar: una ofrenda encendida, aroma grato a nuestro Padre. 10Lo que queda de la ofrenda de grano pertenece a Aarón y a sus hijos: es cosa santísima, de las ofrendas encendidas a nuestro Padre.
11«Ninguna ofrenda de grano que traigas a nuestro Padre podrá contener levadura, porque no debes quemar ninguna levadura ni miel como ofrenda encendida a nuestro Padre. 12Podrás traerlas a nuestro Padre como ofrenda de primicias, pero no las ofrezcas sobre el altar como aroma grato. 13Sazona con sal toda ofrenda de grano. No dejes faltar la sal del pacto de tu Padre; añade sal a todas tus ofrendas. b b v13 La sal conservaba los alimentos y nunca se echaba a perder, por eso un «pacto de sal» representaba un vínculo con nuestro Padre que perdura y no puede romperse.
14«Si traes a nuestro Padre una ofrenda de grano de las primicias, ofrece grano nuevo tostado al fuego, granos triturados, como tu ofrenda de primicias. 15Ponle aceite y colócale incienso; es una ofrenda de grano. 16El sacerdote quema la porción memorial —parte del grano triturado y del aceite— con todo su incienso, como ofrenda encendida a nuestro Padre.»