La gloria de nuestro Padre se manifiesta
El octavo día Aarón ofrece por sí mismo y luego por el pueblo, tal como se le ordenó. Los bendice, y la gloria de nuestro Padre aparece: sale fuego y consume la ofrenda, y todo el pueblo grita de júbilo y cae rostro en tierra.
9 1Al octavo día, Moisés llamó a Aarón y a sus hijos, y a los ancianos de Israel. 2Y le dijo a Aarón: «Toma para ti un becerro para la ofrenda por el pecado y un carnero para el holocausto, ambos sin defecto, y ofrécelos delante de nuestro Padre. 3Y a los israelitas les dirás: Tomen un macho cabrío para la ofrenda por el pecado, y un becerro y un cordero de un año, sin defecto, para el holocausto; 4también un buey y un carnero para la ofrenda de paz, para sacrificarlos delante de nuestro Padre, junto con una ofrenda de cereal amasada con aceite; porque hoy nuestro Padre se les aparecerá».
5Llevaron lo que Moisés había ordenado hasta la entrada de la tienda de reunión; y toda la asamblea se acercó y se puso de pie delante de nuestro Padre. 6Entonces Moisés dijo: «Esto es lo que nuestro Padre ha ordenado que hagan, para que la gloria de nuestro Padre se les aparezca». 7Y Moisés le dijo a Aarón: «Acércate al altar. Ofrece tu ofrenda por el pecado y tu holocausto, y haz expiación por ti mismo y por el pueblo. Presenta también la ofrenda del pueblo y haz expiación por ellos, como nuestro Padre ha ordenado».
8Aarón se acercó entonces al altar y degolló el becerro de la ofrenda por el pecado, que era para sí mismo. 9Los hijos de Aarón le llevaron la sangre; él mojó su dedo en ella, la puso sobre los cuernos del altar, y derramó el resto al pie del mismo. 10Pero la grasa, los riñones y el lóbulo del hígado de la ofrenda por el pecado los quemó sobre el altar, como nuestro Padre había ordenado a Moisés. 11Y la carne y la piel las quemó con fuego fuera del campamento. 12Después degolló el holocausto. Los hijos de Aarón le entregaron la sangre, y él la roció por todos los lados del altar. 13Le entregaron el holocausto en pedazos, junto con la cabeza, y él los quemó sobre el altar. 14Luego lavó las entrañas y las patas, y las quemó sobre el altar con el holocausto. 15Entonces presentó la ofrenda del pueblo: tomó el macho cabrío de la ofrenda por el pecado del pueblo, lo degolló y lo ofreció por el pecado, como el primero. 16Presentó también el holocausto y lo ofreció conforme a lo prescrito. 17Presentó luego la ofrenda de cereal, tomó un puñado de ella y la quemó sobre el altar, además del holocausto de la mañana. 18Degolló también el buey y el carnero, el sacrificio de la ofrenda de paz del pueblo, y los hijos de Aarón le entregaron la sangre, que él roció por todos los lados del altar. 19Pero la grasa del buey y del carnero: la cola grasosa, la grasa que cubre las entrañas, los riñones y el lóbulo largo del hígado, 20pusieron las porciones de grasa sobre los pechos, y él quemó las porciones de grasa sobre el altar. 21Pero los pechos y el muslo derecho los meció Aarón como ofrenda mecida delante de nuestro Padre, como Moisés había ordenado. 22Después Aarón alzó sus manos hacia el pueblo y lo bendijo, y descendió luego de haber ofrecido la ofrenda por el pecado, el holocausto y la ofrenda de paz.
23Moisés y Aarón entraron en la tienda de reunión, salieron y bendijeron al pueblo; y la gloria de nuestro Padre se apareció a todo el pueblo. 24Salió fuego de la presencia de nuestro Padre y consumió el holocausto y la grasa sobre el altar. Todo el pueblo lo vio, gritó de gozo y se postró rostro en tierra. a a v24 El fuego que descendió y consumió la ofrenda fue la respuesta misma de nuestro Padre: su aceptación visible de la expiación hecha a favor del pueblo, para acercarlo a él.