La lámpara del Padre arde continuamente
El aceite para la lámpara y doce panes se mantienen continuamente delante de nuestro Padre, dispuestos de nuevo cada sábado. Luego un hombre maldice el Nombre durante una pelea y es apedreado, y la resolución que se añade es que una misma ley rige para el extranjero y para el nativo.
24 1Nuestro Padre habló a Moisés:
2«Manda a los israelitas que te traigan aceite puro de olivas machacadas para el alumbrado, a fin de mantener una lámpara encendida continuamente. 3Fuera de la cortina del testimonio, en la tienda de reunión, Aarón la cuidará delante de mí desde la tarde hasta la mañana, continuamente; ley perpetua será por vuestras generaciones. a a v3 El «testimonio» se refiere a las tablas de piedra del pacto guardadas en el arca del pacto. 4Sobre el candelabro puro cuidará las lámparas delante de mí continuamente.
5»Toma flor de harina y hornea doce panes; cada uno será como de dos kilos de harina. 6Colócalos en dos hileras, seis por hilera, sobre la mesa pura delante de mí. 7Pon incienso puro sobre cada hilera como porción memorial del pan, ofrenda de alimento para mí. 8Cada día de reposo lo dispondrá delante de mí continuamente, de parte de los israelitas, como pacto perpetuo. 9Pertenece a Aarón y a sus hijos, quienes lo comerán en un lugar santo; es porción santísima para él de mis ofrendas de alimento, su porción permanente».
El nombre del Padre defendido
10El hijo de una mujer israelita, cuyo padre era egipcio, salió entre los israelitas; y el hijo de la mujer israelita riñó en el campamento con un hombre israelita. 11El hijo de la mujer israelita blasfemó el Nombre con una maldición, y lo llevaron a Moisés. Su madre se llamaba Selomit, hija de Dibri, de la tribu de Dan. 12Lo pusieron bajo custodia hasta que nuestro Padre les aclarara su voluntad. 13Entonces nuestro Padre habló a Moisés:
14«Saca fuera del campamento al que maldijo. Que todos los que lo oyeron pongan sus manos sobre su cabeza, y luego toda la congregación lo apedree. b b v14 Los testigos ponían las manos sobre la cabeza del blasfemo para transferir de vuelta la culpa de haber oído la maldición. 15Di a los israelitas: Cualquiera que maldiga a nuestro Padre cargará con su pecado. 16El que blasfeme mi nombre morirá; toda la comunidad lo apedreará. Tanto el extranjero como el nativo: quien blasfeme el Nombre morirá.
17»El que mate a cualquier persona será condenado a muerte. 18El que mate un animal hará restitución por él, vida por vida. 19Si alguien lesiona a su prójimo, lo mismo se hará con él: 20Fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente; como uno lesiona a otro, así se le hará a él. 21El que mate un animal pagará por él; el que mate a una persona será condenado a muerte. 22La misma ley se aplica tanto al extranjero como al nativo, porque yo soy vuestro Padre».
23Moisés habló a los israelitas; y ellos sacaron fuera del campamento al que había maldecido y lo apedrearon con piedras. Los israelitas hicieron como nuestro Padre había mandado a Moisés.