El Padre aparta a sus sacerdotes
Los sacerdotes viven bajo límites más estrictos: luto restringido, nada de raparse ni hacerse cortes, cuidado con quién se casan, y ningún defecto físico en el hombre que se acerca al altar. Un sacerdote con un defecto sigue comiendo el pan de su Padre: es familia, no personal.
21 1Nuestro Padre dijo a Moisés: «Di a los sacerdotes, hijos de Aarón: Ninguno se contamine por un muerto de entre su pueblo, 2excepto por sus parientes más cercanos: su madre, su padre, su hijo, su hija, su hermano, 3o su hermana virgen, cercana a él, que aún no se ha casado; por ella podrá contaminarse. 4No se contamine como jefe entre su pueblo, profanándose a sí mismo.
5No raparán su cabeza, ni cortarán los bordes de su barba, ni harán incisiones en su cuerpo. 6Santos serán para su Padre, y no profanarán su nombre; porque presentan las ofrendas encendidas de nuestro Padre, su pan; por tanto, serán santos.
7No tomarán por mujer a una prostituta, ni a una contaminada, ni a una divorciada de su marido; porque el sacerdote es santo para su Padre. 8Lo tendrás por santo, porque él ofrece el pan de tu Padre; santo será para ti, porque santo soy yo, tu Padre que te santifica, tu Padre que te aparta. 9La hija de un sacerdote que se profana prostituyéndose, a su padre profana; será quemada con fuego.
10El sumo sacerdote, el mayor entre sus hermanos, sobre cuya cabeza fue derramado el aceite de la unción y que fue consagrado para vestir las vestiduras, no desordenará su cabello ni rasgará sus vestiduras. 11No se acercará a ningún cuerpo muerto ni se contaminará, ni aun por su padre o por su madre. 12No saldrá del santuario, ni profanará el santuario de su Padre; porque el aceite de la unción de su Padre lo ha consagrado. Yo soy tu Padre.
13Tomará por mujer a una virgen. 14No tomará por mujer a una viuda, ni a una divorciada, ni a una contaminada por la prostitución; solo tomará por mujer a una virgen de su propio pueblo. 15para que no profane su descendencia entre su pueblo; porque yo, tu Padre, lo santifico; su Padre que lo aparta.»
16Y nuestro Padre dijo a Moisés:
17«Habla a Aarón: Ninguno de tu descendencia, por sus generaciones, que tenga algún defecto, se acercará a ofrecer el alimento de su Padre. 18Porque ningún hombre que tenga defecto se acercará: ni ciego, ni cojo, ni de rostro desfigurado, ni de miembro deforme, 19ni hombre que tenga un pie roto o una mano rota, 20ni jorobado, ni enano, ni que tenga defecto en el ojo, ni que tenga llagas purulentas, ni sarna, ni testículos aplastados. 21Ningún descendiente del sacerdote Aarón que tenga defecto se acercará a ofrecer las ofrendas encendidas de nuestro Padre; teniendo defecto, no se acercará a ofrecer el pan de su Padre. 22Podrá comer el pan de su Padre, tanto de lo santísimo como de lo santo. 23Pero no se acercará al velo, ni se acercará al altar, por cuanto tiene defecto, para que no profane mis santuarios; porque yo, tu Padre, los santifico; su Padre que los aparta.» a a v23 El velo es la cortina interior que separa el Lugar Santo del Lugar Santísimo en el tabernáculo.
24Y Moisés lo dijo así a Aarón y a sus hijos, y a todos los hijos de Israel.