Nuestro Padre habla desde la tienda
El libro de la santidad y del sacrificio—cómo un pueblo redimido puede vivir cerca de nuestro santo Padre. Bajo cada precepto corre una sola promesa: nuestro Padre se propone habitar en medio mismo de Su pueblo.
1 1Nuestro Padre llamó a Moisés y le habló desde la tienda de reunión, diciendo:
2«Habla a los israelitas y diles: Cuando alguno de ustedes me traiga una ofrenda, traiga su ofrenda de ganado, del hato o del rebaño.
3«Si su ofrenda es un holocausto del hato, ofrecerá un macho sin defecto; lo presentará a la entrada de la tienda de reunión, para ser aceptado delante de mí. 4Pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto, y será aceptado en su favor, para hacer expiación por él. 5Degollará el novillo delante de mí, y los hijos de Aarón, los sacerdotes, traerán la sangre y la rociarán alrededor del altar que está a la entrada de la tienda de reunión. 6Luego desollará el holocausto y lo cortará en sus pedazos. 7Los hijos de Aarón, los sacerdotes, pondrán fuego sobre el altar y acomodarán leña sobre el fuego. 8Los hijos de Aarón, los sacerdotes, acomodarán los pedazos, la cabeza y el sebo sobre la leña que está sobre el fuego en el altar. 9Lavará con agua sus entrañas y sus patas; y el sacerdote lo quemará todo sobre el altar: un holocausto, una ofrenda de alimento, de aroma agradable para mí. a a v9 El holocausto se consumía por completo sobre el altar, entregado totalmente a nuestro Padre. Prefigura a Jesús, quien se entregó por entero como ofrenda fragante en nuestro favor (Efesios 5:2).
10«Si su holocausto es del rebaño —de las ovejas o de las cabras—, traerá un macho sin defecto. 11Lo degollará al lado norte del altar, delante de mí; y los hijos de Aarón, los sacerdotes, rociarán su sangre alrededor del altar. 12Lo cortará en pedazos —la cabeza y el sebo—, y el sacerdote los acomodará sobre la leña que está sobre el fuego en el altar. 13Lavará con agua las entrañas y las patas; y el sacerdote lo ofrecerá todo y lo quemará sobre el altar: un holocausto, una ofrenda de alimento, de aroma agradable para mí.
14«Si su holocausto para mí es un ave, traerá como ofrenda tórtolas o pichones de paloma. 15El sacerdote la llevará al altar, le arrancará la cabeza y la quemará allí; su sangre se escurrirá por el costado del altar. 16Le quitará el buche con su contenido y lo arrojará junto al altar, hacia el oriente, en el lugar de las cenizas. 17La abrirá por las alas, sin partirla del todo; y el sacerdote la quemará sobre la leña que está en el fuego del altar: un holocausto, una ofrenda de alimento, de aroma agradable para mí.»