La vid y el labrador
Él es la vid, su Padre es el labrador, y el fruto solo viene de permanecer unidos a él. Los llama amigos y no siervos, y les cuenta todo lo que oyó de su Padre. Luego la advertencia: el mundo que lo odió a él también los odiará a ellos.
15 1«Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 2Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quita; y todo aquel que lleva fruto, lo poda, para que lleve más fruto. 3Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado. 4Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí solo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. 5Yo soy la vid, vosotros los pámpanos. El que permanece en mí, y yo en él, lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer. 6El que no permanece en mí es echado fuera como pámpano, y se seca; y los pámpanos se recogen, se echan al fuego y se queman. 7Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis, y os será hecho. 8En esto es glorificado mi Padre: en que llevéis mucho fruto y seáis así mis discípulos.
9»Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. 10Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. 11Os he dicho esto para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea completo.
12»Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. 13Nadie tiene mayor amor que este: que uno dé su vida por sus amigos. 14Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. 15Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; os he llamado amigos, porque os he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. a a v15 Jesús lleva a los discípulos de siervos a amigos al compartir todo lo que ha oído de su Padre; este es el anhelo del corazón del Padre para cada lector: amistad por medio del Hijo. 16No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros y os puse para que vayáis y llevéis fruto que permanezca, para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, él os lo dé. 17Esto os mando: que os améis unos a otros.
Cuando el mundo os odie
18»Si el mundo os odia, sabed que a mí me odió antes que a vosotros. 19Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como a lo suyo; pero no sois del mundo; al contrario, yo os elegí del mundo, por eso el mundo os odia. 20Acordaos de lo que os dije: el siervo no es mayor que su señor. Si a mí me persiguieron, también a vosotros os perseguirán; si guardaron mi palabra, también guardarán la vuestra. 21Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió. 22Si yo no hubiera venido ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado. 23El que me odia a mí, odia también a mi Padre. 24Si yo no hubiera hecho entre ellos las obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora las han visto, y me han odiado a mí y a mi Padre. 25Pero esto sucedió para que se cumpliera lo que está escrito en su Ley: “Me odiaron sin causa”.
26»Cuando venga el Ayudador, que yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad que procede del Padre, él dará testimonio de mí. b b v26 El Ayudador que Jesús promete es el Espíritu Santo, enviado por Jesús de parte del Padre y llamado aquí «el Espíritu de verdad» porque guía a los discípulos a todo lo que Jesús ha revelado.
27»Y vosotros también daréis testimonio, porque habéis estado conmigo desde el principio.»