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Juan 10

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La voz que las ovejas conocen

Chapter 10.

«De cierto, de cierto os digo: el que no entra por la puerta al redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ese es ladrón y salteador. Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A este abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las conduce afuera. Cuando ha sacado fuera a todas las suyas, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Mas al extraño jamás seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.» Esta figura les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía. Volvió, pues, Jesús a decirles: «De cierto, de cierto os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que vinieron antes de mí, ladrones son y salteadores; pero las ovejas no los oyeron. Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

«Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas. a a v11 Jesús toma el título de pastor que nuestro Padre llevó sobre Israel y lo hace suyo: el Pastor que hace lo que ningún asalariado haría, dar su vida por las ovejas. El asalariado, que no es el pastor y a quien no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo abandona las ovejas y huye; y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Y el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. «Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil; a aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un solo rebaño y un solo pastor. Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.»

Volvió a haber disensión entre los judíos por estas palabras. Muchos de ellos decían: «Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿por qué le oís?» Decían otros: «Estas no son palabras de un endemoniado. ¿Puede acaso un demonio abrir los ojos de los ciegos?»

La fiesta de la Dedicación

Se celebraba entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno, b b v22 La fiesta de la Dedicación (Janucá) celebraba la nueva consagración del templo; cae en invierno y no está entre las fiestas ordenadas en la ley de Moisés. y Jesús andaba en el templo, en el pórtico de Salomón. Y le rodearon los judíos y le dijeron: «¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.»

Jesús les respondió: «Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre. Yo y el Padre uno somos.» c c v30 Jesús declara ser uno con su Padre: Personas distintas que comparten un mismo ser. La multitud lo oye como blasfemia y toma piedras (v. 33).

Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. Jesús les respondió: «Muchas buenas obras os he mostrado de parte del Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis?»

«Por buena obra no te apedreamos», le respondieron, «sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces nuestro Padre.»

Jesús les respondió: «¿No está escrito en vuestra ley: "Yo dije: sois dioses"? d d v34 Jesús cita el Salmo 82, donde a los jueces de Israel se les llama «dioses» porque la palabra de Dios vino a ellos; no es una afirmación de que existan muchos dioses, sino un argumento tomado de su propia Escritura. Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de mi Padre —y la Escritura no puede ser quebrantada—, ¿qué diréis del que el Padre santificó como suyo propio y envió al mundo? ¿Por qué, pues, me acusáis de blasfemia porque dije: "Yo soy el Hijo de nuestro Padre"? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. Mas si las hago, aunque a mí no me creáis, creed a las obras, para que conozcáis y entendáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.»

Procuraron otra vez prenderle, pero él se escapó de sus manos.

Y volvió al otro lado del Jordán, al lugar donde primero había estado bautizando Juan; y se quedó allí. Y muchos venían a él, y decían: «Juan, a la verdad, ninguna señal hizo; pero todo lo que Juan dijo de este, era verdad.» Y muchos creyeron en él allí.

A young man reading the Father's Heart Bible print edition in a coffee shop Now in Print

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