Leviatán, rey sobre todos los soberbios
A Leviatán no se le puede atrapar con anzuelo, atar, vender ni arponear; sus escamas se traban como escudos, su aliento enciende carbones, y el hierro le es como paja. Si nadie se atreve a despertarlo, pregunta nuestro Padre, ¿quién podrá estar delante de mí? A la exigencia de Job de ser oído se responde con una criatura.
41 1«¿Puedes sacar a Leviatán con un anzuelo, o sujetar su lengua con una cuerda? a a v1 Leviatán es la gran criatura marina indomable, imagen de un poder que ningún ser humano puede dominar, pero que nuestro Padre sostiene con facilidad. 2¿Puedes ponerle una soga en la nariz, o perforar su quijada con un garfio? 3¿Acaso te hará muchas súplicas? ¿Te hablará con palabras tiernas? 4¿Hará un pacto contigo, para que lo tomes como siervo tuyo para siempre? 5¿Jugarás con él como con un pájaro, o lo atarás con una correa para tus niñas? 6¿Regatearán por él los tratantes? ¿Lo repartirán entre los mercaderes? 7¿Puedes llenar su piel de arpones, o su cabeza de lanzas de pescar? 8Pon tu mano sobre él; acuérdate de la batalla: no volverás a hacerlo. 9Toda esperanza de someterlo es vana; con solo verlo quedarás abatido. 10Nadie es tan fiero como para despertarlo. ¿Quién, pues, podrá mantenerse en pie delante de mí? 11¿Quién me ha confrontado, para que tenga que pagarle? Todo lo que hay bajo el cielo entero es mío. b b v11 Pablo hace eco de este versículo: nadie le ha dado jamás a nuestro Padre de modo que lo ponga en deuda; todo es ya suyo (Romanos 11:35).
12«No guardaré silencio acerca de sus miembros, de su poderosa fuerza, ni de su graciosa figura. 13¿Quién puede despojarlo de su cubierta exterior, o acercársele con doble freno? 14¿Quién puede abrir las puertas de su rostro? Sus dientes en hilera están rodeados de terror. 15Su lomo son filas de escudos, cerrados estrechamente como con un sello. 16El uno está tan junto al otro que el aire no pasa entre ellos. 17Están unidos el uno al otro; se aferran entre sí y no pueden separarse. 18Sus estornudos lanzan destellos de luz, y sus ojos son como los párpados del alba. c c v18 «Los párpados del alba» es una imagen hebrea del resplandor rojizo de la primera luz: sus ojos brillan rojos como un amanecer de fuego. 19De su boca salen antorchas encendidas; saltan chispas de fuego. 20De sus narices sale humo, como de una olla hirviente sobre juncos encendidos. 21Su aliento enciende los carbones, y de su boca sale una llama. 22En su cuello habita la fuerza, y ante él danza el terror. 23Los pliegues de su carne están pegados entre sí, firmes sobre él e inamovibles. 24Su corazón es duro como la piedra, duro como la piedra inferior del molino. 25Cuando se levanta, los poderosos tienen miedo; ante el estruendo pierden el juicio. 26Aunque la espada lo alcance, no resiste, ni la lanza, el dardo ni la jabalina. 27Estima el hierro como paja, y el bronce como madera podrida. 28La flecha no lo hace huir; para él, las piedras de la honda se vuelven paja. 29Las mazas le parecen paja; se ríe del blandir de la jabalina. 30Sus partes inferiores son como tiestos puntiagudos; se extiende como un trillo sobre el lodo. d d v30 El trillo era una tabla claveteada de piedras afiladas que se arrastraba sobre el grano; el vientre de Leviatán deja el mismo rastro surcado. 31Hace hervir el abismo como una olla; revuelve el mar como un caldero de ungüento. 32Tras de sí deja una estela reluciente; se diría que el abismo ha encanecido. 33No hay en la tierra quien se le iguale, criatura hecha sin temor. 34Mira con desdén todo lo alto; es rey sobre todos los soberbios.»