Lo que el minero no puede extraer
Los mineros cavan túneles en la roca en busca de plata y zafiros, llegando adonde ningún halcón ha mirado. Pero la sabiduría no se puede extraer ni comprar; el abismo y el mar dicen que no está aquí. Solo Dios conoce su lugar, y le dijo a la humanidad: teme a Dios, apártate del mal.
28 1«Ciertamente hay una mina para la plata, y un lugar donde se refina el oro. 2El hierro se saca del polvo, y el cobre se funde de la roca. 3El hombre le pone límite a las tinieblas; hasta el confín más lejano busca el mineral en la penumbra y en las sombras más densas. 4Abre un pozo lejos de donde habita la gente, en lugares que ningún pie ha hollado jamás; allí penden y se balancean, apartados de todos. 5La tierra—de ella sale el alimento, pero por debajo es trastornada como por fuego. 6Sus piedras encierran zafiros, y su polvo encierra oro. 7Es una senda que no conoce ave de rapiña, que el ojo del halcón nunca ha visto. 8Las fieras altivas no la han pisado, ni el león ha rondado por ella. 9El hombre pone su mano en el pedernal y trastorna los montes desde sus raíces. 10Abre canales entre las rocas, y su ojo ve toda cosa preciosa. 11Detiene el goteo de los arroyos, y saca a la luz las cosas ocultas.
12»Pero la sabiduría—¿dónde se puede hallar? ¿Y dónde está el lugar del entendimiento? 13El hombre no conoce su valor, y no se halla en la tierra de los vivientes. 14El abismo dice: “No está en mí”, y el mar dice: “No está conmigo”. 15No se puede comprar con el oro más fino, ni su precio se puede pesar en plata. 16No se puede tasar con el oro de Ofir, ni con el precioso ónice o el zafiro. 17El oro y el cristal no la igualan, ni se puede cambiar por vasos de oro puro. 18El coral y el cristal no merecen mención; el precio de la sabiduría supera al de los rubíes. 19El topacio de Cus no la iguala, ni se puede tasar con el oro puro.
20»¿De dónde, entonces, viene la sabiduría? ¿Y dónde está el lugar del entendimiento? 21Está oculta a los ojos de todo viviente, escondida aun de las aves del cielo. 22La Destrucción y la Muerte dicen: “Con nuestros oídos hemos oído un rumor de ella”.
23»Dios entiende el camino hacia ella, y él conoce su lugar. 24Porque él mira hasta los confines de la tierra y ve todo lo que hay debajo de los cielos. 25Cuando le dio al viento su peso y midió las aguas, 26cuando dictó un decreto para la lluvia y un camino para el rayo, 27entonces vio la sabiduría y la declaró; la estableció y la escudriñó.
28Y le dijo al género humano: “El temor de Dios—eso es sabiduría, y apartarse del mal es entendimiento”».