Si tan solo pudiera hallarlo
Job quiere un tribunal, no una pelea. Si pudiera hallar dónde vive Dios, expondría su causa y sería absuelto. Pero Dios no está al oriente ni al occidente, y hace lo que quiere. Job dice que saldrá como el oro, y sigue aterrado.
23 1Entonces Job respondió: 2«Aun hoy mi queja es amarga; su mano pesa sobre mí a pesar de mi gemido. 3¡Si tan solo supiera dónde hallarlo, para poder llegar hasta su morada! 4Expondría ante él mi causa y llenaría mi boca de argumentos. 5Aprendería las palabras con que me respondería y entendería lo que me diría. 6¿Contendería conmigo con la grandeza de su poder? No; ciertamente él me prestaría atención. 7Allí el hombre recto podría razonar con él, y yo sería absuelto para siempre por mi juez. 8Pero si voy al oriente, no está allí; y hacia el occidente no puedo hallarlo. 9Cuando obra en el norte, no puedo verlo; cuando se vuelve al sur, no puedo hallarlo. 10Pero él conoce el camino que yo tomo; cuando me haya probado, saldré como el oro. 11Mi pie se ha aferrado a sus pasos; he guardado su camino y no me he apartado. 12No me he apartado del mandamiento de sus labios; he atesorado las palabras de su boca más que mi pan de cada día. 13Pero él es inmutable; ¿quién podrá hacerlo volver atrás? Lo que desea, lo hace. 14Porque él llevará a cabo lo que ha determinado para mí, y muchas cosas semejantes hay en su mente. 15Por eso estoy aterrado ante él; cuando lo considero, me lleno de temor ante él. 16Dios ha hecho desfallecer mi corazón; el Todopoderoso me ha aterrado. 17Sin embargo, no me hacen callar las tinieblas, ni la densa oscuridad que cubre mi rostro».